La acelerada evolución tecnológica está redefiniendo la forma en que los profesionales trabajan, aprenden y compiten. En este contexto, la formación continua ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad frente a las nuevas exigencias del mercado laboral.
Para el Dr. Alberto Alva Arévalo, Secretario Académico de la Escuela de Posgrado de la Universidad Nacional de San Martín (UNSM), el mayor riesgo actual no es la falta de experiencia, sino dejar de aprender. “El conocimiento tiene una vigencia cada vez más corta. Quien no se actualiza corre el riesgo de quedar rezagado frente a los cambios tecnológicos y profesionales. La educación continua permite desarrollar nuevas competencias y afrontar con mayor preparación los desafíos del futuro”, sostuvo.
En la misma línea, el Dr. Pierre Vidaurre Rojas, coordinador de la Maestría en Administración con mención en Banca y Finanzas de la UNSM, señaló que la inteligencia artificial y la transformación digital están redefiniendo el perfil profesional que hoy demandan las organizaciones. “Ya no basta con el título universitario. Es necesario especializarse, investigar y fortalecer habilidades de liderazgo, análisis e innovación. Los profesionales que continúan preparándose son quienes generan mayor valor en sus instituciones y contribuyen al desarrollo de su entorno”, afirmó.
Ambos especialistas coincidieron en que continuar estudiando —ya sea a través de programas de posgrado, diplomados, certificaciones o cursos de especialización— constituye una inversión en el crecimiento personal y profesional, además de un aporte al desarrollo de San Martín, del país y de un entorno global cada vez más cambiante y competitivo.



