El Congreso de la República debatirá en los próximos días un proyecto de ley que busca poner fin a las llamadas “telarañas eléctricas”, una problemática que afecta el paisaje urbano y representa riesgos para la seguridad ciudadana en diversas ciudades del país.
La iniciativa, presentada por el partido Acción Popular, propone modificar la Ley N.° 31595 con el objetivo de garantizar el retiro progresivo, permanente y obligatorio del cableado aéreo en desuso o en mal estado en las zonas urbanas. De aprobarse, el ordenamiento del espacio público dejaría de ser una medida eventual para convertirse en una política sostenida en el tiempo.
De acuerdo con el proyecto, las empresas de electricidad y telecomunicaciones deberán cumplir un cronograma definido por el ministerio competente, asumiendo íntegramente los costos del retiro del cableado, sin trasladarlos a la población, reafirmando así el principio de responsabilidad empresarial en el uso del espacio urbano.
La propuesta incorpora criterios de priorización, dando preferencia a la infraestructura eléctrica y a los distritos con mayor nivel de afectación visual y de riesgo. Asimismo, dispone la realización de campañas conjuntas entre ministerios, municipalidades y empresas operadoras, orientadas a informar a la ciudadanía y ordenar el proceso de retiro.
Un aspecto clave del proyecto es que faculta a las empresas a retirar cables de terceros no autorizados, con la obligación de notificar a las autoridades en un plazo máximo de cinco días hábiles, cerrando el paso a la informalidad que por años ha saturado postes y vías públicas.
La iniciativa plantea que el retiro de cableado sea un proceso permanente, con planes anuales supervisados por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) y el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), entidades que estarían en la primera línea de fiscalización para evitar nuevas acumulaciones y reducir riesgos eléctricos y accidentes.
Según cifras oficiales del MTC, hasta junio de 2025 se retiraron más de 200 toneladas de cableado aéreo en todo el país; sin embargo, aún persisten volúmenes significativos que continúan generando contaminación visual y peligro para la ciudadanía.
Finalmente, el proyecto destaca que el retiro permanente del cableado traerá beneficios adicionales como la mejora del paisaje urbano, la modernización de la infraestructura mediante la migración a tecnologías subterráneas o fibra óptica, y la recuperación de materiales como cobre y aluminio para reciclaje, aportando a la economía circular. Las autoridades subrayan que el éxito de la norma dependerá también de una vigilancia activa de las municipalidades, el respaldo técnico de los colegios profesionales y la participación constante de las organizaciones civiles, para que el ordenamiento urbano se consolide como una realidad sostenible.



