El aviso meteorológico no solo advierte un fenómeno climático, sino expone la urgencia de fortalecer la prevención, la infraestructura y la articulación institucional frente a eventos cada vez más recurrentes.
La región San Martín se prepara para enfrentar un nuevo episodio de inestabilidad climática tras la emisión del Aviso N.° 120 de nivel amarillo por parte del SENAMHI, a través de su Dirección Zonal 9 – San Martín, que advierte la presencia de lluvias de ligera a moderada intensidad acompañadas de descargas eléctricas, ráfagas de viento y posible granizo, en un periodo de 47 horas continuas, desde las 00:00 horas del jueves 02 de abril hasta las 23:59 horas del viernes 03 de abril de 2026.
De acuerdo con el reporte oficial, el evento climático alcanzará niveles significativos de precipitación, con acumulados cercanos a los 50 mm/día el jueves 02 de abril y hasta 55 mm/día el viernes 03 de abril, lo que incrementa el riesgo de inundaciones urbanas, deslizamientos y afectaciones en infraestructura vial y sistemas de drenaje, especialmente en zonas vulnerables de la región.
Las provincias comprendidas en esta alerta son Lamas, San Martín, El Dorado, Picota, Bellavista, Mariscal Cáceres, Tocache, Huallaga, Rioja y Moyobamba, territorios que históricamente han registrado impactos por lluvias intensas, evidenciando limitaciones en la planificación urbana, el manejo de cuencas y la capacidad de respuesta ante emergencias.
El SENAMHI advierte además la presencia de ráfagas de viento con velocidades cercanas a los 40 km/h, lo que podría generar caída de árboles, interrupciones en el servicio eléctrico y riesgos adicionales en zonas rurales y periurbanas. A ello se suman las descargas eléctricas, que representan un peligro directo para la población si no se adoptan medidas preventivas adecuadas.
Este escenario vuelve a poner sobre la mesa una problemática recurrente en la región: la brecha entre la información oportuna que generan las instituciones técnicas y la capacidad efectiva de los gobiernos locales y sectores involucrados para traducir estas alertas en acciones concretas de prevención. La emisión del aviso amarillo implica un nivel de riesgo moderado, pero suficiente para activar protocolos de vigilancia, preparación comunitaria y revisión de infraestructuras críticas.
En ese contexto, los especialistas insisten en la necesidad de que las autoridades regionales y municipales refuercen los sistemas de alerta temprana, limpieza de drenajes, monitoreo de zonas críticas y comunicación con la ciudadanía, especialmente en sectores donde la vulnerabilidad es estructural y no coyuntural.
La advertencia climática no debe entenderse como un evento aislado, sino como parte de un patrón cada vez más frecuente que exige planificación territorial, inversión en infraestructura resiliente y cultura de prevención. En una región como San Martín, donde el crecimiento urbano muchas veces ha superado la capacidad de ordenamiento, cada episodio de lluvia intensa se convierte en una prueba no solo para la naturaleza, sino para la gestión pública y la responsabilidad colectiva.



