Las altas temperaturas y la inconsciencia humana forman una combinación letal que amenaza con reducir a cenizas miles de hectáreas de bosque y poner en jaque nuestro abastecimiento de agua; la prevención comunitaria y el cambio de hábitos son hoy la única salida.
El inicio de la época de estiaje, sumado a las altas temperaturas y la progresiva sequedad de la vegetación, ha encendido las alarmas en la región. El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP), a través del director de Investigación en Bosques, Dennis del Castillo Torres, advirtió sobre el inminente riesgo de incendios forestales que amenaza con devastar diversas zonas de la Amazonía peruana. El especialista explicó que la vegetación secundaria y las purmas se están convirtiendo en material combustible altamente inflamable, donde un simple fósforo o la colilla de un cigarrillo pueden desencadenaruna emergencia ambiental de gran magnitud.

Ante esta crítica situación, remarcó que el principal desafío radica en desterrar la tradicional práctica de quema para preparar chacras o eliminar residuos, ya que un fuego pequeño en el patio de la misma casa o parcela puede salirse de control y arrasar con cientos o miles de hectáreas. Esta realidad ya se evidencia en la región, donde las llamas arrasaron con varias hectáreas en la localidad de Eslabón y el sector El Troncal, amenazando directamente a las viviendas cercanas.
Frente a este escenario, Del Castillo Torres enfatizó que la prevención debe ser el primer paso del manejo integral del fuego, puesto que una vez iniciado el siniestro resulta casi imposible controlarlo con la infraestructura limitada de la que se dispone. Asimismo, sostuvo que es urgente impulsar campañas de educación ambiental con un lenguaje sencillo que permitan concientizar sobre el impacto negativo en la biodiversidad, la economía, las plantaciones de reforestación y la salud pública.

El investigador aclaró que esta tarea no recae únicamente en el Ministerio del Ambiente o en el Estado, sino que requiere unaarticulación directa entre autoridades, organizaciones sociales, comunidades indígenas y la ciudadanía. Por otro lado, instó a priorizar la protección de las cabeceras de cuenca para garantizar el abastecimiento de agua durante el estiaje y exhortó a mantener limpios los desagües urbanos, ya que la acumulación de plásticos y residuos agrava el riesgo de inundaciones y enfermedades frente a eventuales lluvias torrenciales.
«Nuestra Amazonía nos da vida, pero hoy necesita de nuestro cuidado. Proteger nuestros bosques, nuestras fuentes de agua y nuestras familias es una responsabilidad compartida: digamos no a las quemas indiscriminadas y unámonos antes de que el fuego apague nuestro futuro.»


