Yurimaguas, no pide favores, exige respeto. Que la justa lucha de un pueblo por autonomía y desarrollo no sea rehén del cálculo político ni del centralismo que se decide desde Iquitos.
La provincia de Alto Amazonas atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. Bajo la gestión regional de René Chávez y la administración provincial de Roy Saldaña, las expectativas ciudadanas han chocado con una realidad marcada por el predominio del cálculo político-partidario, la falta de decisiones estructurales y un centralismo regionalista que, desde Iquitos, continúa postergando a los pueblos del interior de Loreto.
Lo que hoy se expresa en las calles, en los pronunciamientos ciudadanos y en el debate público no es una protesta aislada ni una medida coyuntural. Es una demanda histórica de respeto, justicia y reconocimiento territorial. Alto Amazonas no pide favores, exige derechos largamente negados. Décadas de crecimiento sostenido casi exclusivamente sobre el esfuerzo de sus propios hijos, enfrentando limitaciones estructurales y una persistente postergación desde el poder regional, explican el hartazgo social.
En este contexto, el proceso de departamentalización emerge no como un capricho político, sino como una alternativa legítima frente a un modelo de gestión regional que no ha logrado integrar ni responder eficazmente a las necesidades reales de la provincia. Diversos sectores ciudadanos cuestionan que cargos públicos y proyectos estratégicos hayan sido utilizados más como plataformas de proselitismo que como verdaderas herramientas de desarrollo sostenible.

Promesas clave como la integración vial, el fortalecimiento energético, la infraestructura educativa y el impulso a la producción local permanecen relegadas, sin avances visibles ni un planeamiento estratégico de largo plazo. Esta ausencia de visión, tanto desde el Gobierno Regional de Loreto (GOREL) como desde instancias provinciales, ha profundizado el desencanto ciudadano y fortalecido la percepción de abandono.
Este escenario explica por qué el sentimiento autonomista cobra cada vez mayor fuerza. Lejos de un discurso de confrontaciones vacías, expresa el cansancio de una población organizada, que ha aprendido a resistir y a exigir condiciones justas para construir su propio futuro. Ignorar estas demandas no solo profundiza la crisis de confianza, sino que acelera un proceso histórico que ya está en marcha.
En ese marco, el Comité de Lucha de Alto Amazonas informó públicamente el nuevo rol de piquetes que se aplicará durante la huelga indefinida que inicia a la medianoche, recomendando a la población tomar precauciones y planificar sus desplazamientos. Asimismo, se precisó que las organizaciones que no figuren en el rol oficial deberán concentrarse en la Plaza de Armas.
En respuesta a la creciente presión social, René Chávez confirmó que este sábado 31 de enero arribará a Yurimaguas una comisión del GOREL, integrada por gerentes regionales, con el objetivo de atender las demandas de la provincia. Sin embargo, desde la ciudadanía se advierte que el diálogo solo será creíble si se traduce en compromisos concretos, plazos claros y decisiones descentralizadas, y no en nuevas maniobras para dilatar soluciones.
Hoy, más que nunca, las autoridades regionales y provinciales tienen una responsabilidad política y moral: escuchar a Alto Amazonas, cumplir sus compromisos y transparentar su gestión. La advertencia es clara: la justa lucha de un pueblo no puede ni debe ser manipulada políticamente, ni reducida a una ficha más en el tablero del centralismo regional que se gobierna desde Iquitos.



