Tomate, papa, choclo y arvejas suben de precio ante menor oferta y mayores costos en el campo
El aumento de las temperaturas, la reducción de áreas sembradas, las plagas y el encarecimiento de fertilizantes y agroquímicos están presionando la producción agrícola y el precio de los alimentos.
El precio de algunos productos básicos de la mesa peruana viene aumentando con fuerza, en los mercados del país el tomate y la arveja verde registraron importantes incrementos durante el último mes. La situación refleja una combinación de factores climáticos y productivos que están reduciendo la oferta y elevando los costos en el campo.
Según información del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), entre el 1 de agosto y el 4 de setiembre, el precio mayorista del tomate pasó de S/2,08 a S/4,63 por kilogramo, un incremento de 123%. En los mercados minoristas de Lima, el precio promedio subió de S/4,60 a S/7,59, equivalente a 65%.
La arveja verde también registró un fuerte incremento. En los mercados mayoristas pasó de S/2,20 a S/4,25 por kilogramo, un alza de 93%. En los mercados minoristas aumentó de S/5,71 a S/7,34, es decir, 29%.
Detrás de estas cifras existe una realidad que comienza en las chacras. Luis Cruz Cuadros, gerente general de Conveagro, explica que varios factores están ocurriendo al mismo tiempo y provocan menor oferta y mayores costos de producción.

Uno de ellos es el Fenómeno El Niño. Aunque todavía no se presentan necesariamente lluvias torrenciales o sequías generalizadas, el incremento de las temperaturas ya estaría alterando el proceso vegetativo de algunos cultivos. El calor también puede favorecer la aparición y propagación de plagas, afectando los rendimientos.
El tomate es uno de los productos más sensibles. Según Conveagro, su oferta se habría reducido hasta alrededor del 50%, debido a una disminución de las áreas sembradas y a su vulnerabilidad frente a las plagas. Menos producción significa menos producto disponible y mayor presión sobre los precios.
En la arveja verde, el abastecimiento se mantiene alrededor del 80%, aunque también se observa una reducción del volumen cosechado. A ello se suma el aumento del precio de fertilizantes y agroquímicos, insumos esenciales para mantener los cultivos.
El problema tiene dos caras: el agricultor enfrenta mayores costos y riesgo de perder sus cosechas, mientras el consumidor debe pagar más por alimentos básicos. Una menor oferta puede generar presión inflacionaria y reducir la capacidad adquisitiva de las familias.
“Nuestra preocupación son dos cosas”, resumió Luis Cruz Cuadros, al referirse al riesgo de empobrecimiento del agricultor y la inseguridad alimentaria.
El reto para las autoridades será mitigar los efectos de un fenómeno climático que no puede evitarse, pero cuyos impactos sí pueden reducirse con prevención y apoyo oportuno al productor. Porque detrás del precio de un kilo de tomate o de arvejas también está el trabajo de miles de agricultores y la capacidad de las familias para llevar alimentos a sus hogares.



