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lunes, julio 15, 2024
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Ante Fenómenos Naturales: Autoridades, solo toman medidas del momento

La historia que se repite todos los años, una de las falencias de los funcionarios durante una emergencia son las medidas reactivas, luego se olvidan de la prevención y reducción. Los desastres son consecuencias de un desarrollo social mal planificado y cero prevenciones.

La región San Martín, constantemente se encuentra expuesta a la ocurrencia de los  fenómenos naturales (inundaciones, deslizamiento, flujo de detritos, erosión fluvial y eventos  sísmicos), debido a la relación que existe entre los factores condicionantes (características físicas  del territorio) y los factores desencadenantes (precipitaciones y actividad sísmica) eventos  recurrentes que forman parte de la evolución natural de la tierra, que son procesos cíclicos; lo  que ocurrió en el pasado se repetirá en el futuro, no desafiemos a la naturaleza.  

Es importante señalar, no somos ajenos a la generación del riesgo de desastres, debido a las  actividades que realiza el ser humano, y no la naturaleza, los desastres los sufren las  poblaciones vulnerables que se encuentran asentadas en terrenos inapropiados o expuestos a la  influencia de los distintos fenómenos naturales, la práctica de la autoconstrucción y edificación  de viviendas e infraestructura conformadas con estructuras precarias y sin asesoramiento  técnico, así como la falta de conocimiento e implementación de los procesos de gestión del riesgo  de manera integral y transversal para minimizar los impactos que puedan generarse.  

Habilitaciones urbanas sin autorización, ni planificación de servicios básicos.

Asimismo, entre los factores que contribuyen a la generación del riesgo se han identificado habilitaciones urbanas sin autorización y las que tienen no cuentan con  implementación de planes de ordenamiento territorial con enfoque de gestión del riesgo, la falta  de una cultura preventiva y educación ambiental, deficiencias que generan afectaciones en la  población, alteraciones en los medios de vida, tanto físicos, como financieros, naturales y  sociales; generando un gran impacto en el desarrollo en la región. 

El ingeniero geólogo Alonso Romero Bobadilla, especialista en gestión del riesgo de desastres, hace un llamado a los funcionarios asumir con mayor responsabilidad, mediante la formulación e implementación de instrumentos normativos, técnicos y programas presupuestales para la estimación, prevención y reducción del riesgo, así como la preparación ante eventos naturales de gran magnitud y atención de emergencias.

Desde las instituciones del Estado, debe promoverse la generación de proyectos de inversión pública, las habilitaciones urbanas y la categorización de centros poblados, mediante la generación de los informes de evaluación del riesgo de desastres (EVAR) y planes de ordenamiento territorial como instrumento de planificación, a fin de conocer los riesgos asociados al espacio geográfico donde nos desarrollamos e identificar medidas de prevención y reducción de riesgos, asegurando la sostenibilidad a través del tiempo, expresó.

Por una cultura de prevención

Desde las oficinas de gestión del riesgo de desastres de los gobiernos locales, deben reiterar las recomendaciones a la población en general, que eviten ocupar áreas inundables, zonas delimitadas como faja marginal, laderas inestables, barrancos, suelos licuables, y en especial, zonas reconocidas como lugares de riesgo muy alto, no mitigable. “Contribuyamos con el fomento de una cultura de prevención, ante la ocurrencia de los fenómenos naturales”.

ADEMAS: Según CAPECO en el Perú, el 93 % de las expansiones de las ciudades fue por informalidad o tráfico de terrenos

El ingeniero Guido Valdivia, director ejecutivo de la Cámara Peruana de la Construcción, advirtió que, a nivel nacional, el 93 % de las expansiones de las ciudades fue por informalidad o tráfico de terrenos; algo que se evidencia en las inundaciones vistas en diversas partes del país.

“El Estado renuncia a su capacidad de control y de planificación. En el Perú, no se planifica territorialmente. Recién con la emergencia del Fenómeno El Niño, el Gobierno nacional tuvo que financiar los planes de desarrollo urbano de las ciudades que tuvieron este problema”, advirtió

“Si no hay planificación urbana ni siquiera se puede saber por dónde van los drenajes pluviales, porque no se sabe lo que hay abajo”, agregó

El dirigente señaló que entre los años sesenta y noventa hubo una “gran expansión” de las ciudades por la migración, una expansión caracterizada por la informalidad, “que no pudo ser controlada”.

“Lo que hizo el Estado fue regularizar. Entonces, se generó una gran informalidad formalizada, pero del suelo, no de la vivienda. Y la vivienda se ha construido por las manos de los maestros de obra”, añadió.

Viviendas mal construidas

“Hay 60 muertos que hay que lamentar, pero que está asociada a la ocupación informal del suelo en sitios donde no se debe vivir, a lo que suma la construcción no asistida profesionalmente”, manifestó.

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