El mercado mundial del cacao vive un momento de aparente alivio tras el aumento de la producción en Costa de Marfil; sin embargo, las amenazas climáticas, la escasez de fertilizantes y el impacto de El Niño mantienen en vilo a productores e inversionistas sobre el futuro de las campañas 2026 y 2027.
El mercado internacional del cacao volvió a mostrar su alta volatilidad luego de que los futuros registraran una fuerte corrección a la baja y se aproximaran a los US$ 4,000 por tonelada, alejándose del máximo de US$ 4,709 alcanzado el pasado 11 de mayo. La caída responde principalmente al incremento de las perspectivas de producción en Costa de Marfil, país que lidera ampliamente el suministro mundial del grano y cuya evolución define buena parte del comportamiento de los precios globales.

Según el más reciente informe de la agencia de análisis de mercados Marcafab, las condiciones climáticas favorables observadas durante las últimas semanas permitieron que el principal productor mundial elevara significativamente sus proyecciones para la campaña 2025/26. Las estimaciones iniciales, que oscilaban entre 1.8 y 1.9 millones de toneladas métricas, fueron corregidas hasta alcanzar una expectativa de 2.2 millones de toneladas, generando mayor confianza en la disponibilidad de oferta y presionando los precios hacia abajo.
No obstante, el aparente alivio podría resultar temporal. En las principales regiones cacaoteras de África Occidental comenzaron a surgir nuevas señales de preocupación debido a las lluvias irregulares registradas recientemente en territorio marfileño. Agricultores locales advirtieron que la cosecha intermedia podría ser más pequeña y de menor calidad, precisamente en una etapa decisiva para el desarrollo de los cultivos.
El reporte de Marcafab también advierte sobre problemas estructurales que continúan amenazando la estabilidad del mercado mundial. Uno de los más sensibles es la escasez de fertilizantes, situación que limita el rendimiento de las plantaciones y reduce la capacidad de recuperación productiva. A ello se suma la amenaza del Fenómeno de El Niño, cuyos efectos de altas temperaturas y sequías suelen impactar con fuerza en las zonas agrícolas de África Occidental, región clave para el abastecimiento global del cacao.

La incertidumbre ya comienza a proyectarse hacia la campaña 2026/27. Encuestas preliminares revelaron que la formación de mazorcas jóvenes o “cherelles” se encuentra actualmente por debajo de los niveles históricos promedio, una señal biológica que anticipa posibles dificultades para la próxima cosecha principal prevista para octubre.
Especialistas consideran que, aunque el incremento de producción en Costa de Marfil ofrece un respiro momentáneo al mercado, las condiciones climáticas y los problemas estructurales continúan configurando un escenario frágil y altamente sensible. En consecuencia, el actual descenso de los precios podría ser solo una pausa dentro de un mercado que sigue bajo presión y donde cualquier alteración climática podría volver a disparar las cotizaciones internacionales del cacao.



