Garantizar una transición limpia y sin sobresaltos no es un mero trámite administrativo, es un acto de responsabilidad democrática para evitar que las obras y los servicios públicos queden a la deriva por la ineficiencia o la falta de previsión.
La cuenta regresiva para las autoridades salientes ha comenzado y la exigencia de transparencia se vuelve inquebrantable en la región San Martín. Con el firme propósito de asegurar que el cambio de mando en las entidades públicas se realice de manera ordenada, eficiente y sin vacíos que perjudiquen a la ciudadanía, la Contraloría General de la República culminó de manera exitosa una jornada de capacitación de tres días de duración. El evento estuvo dirigido de forma prioritaria a titulares, máximas autoridades administrativas, equipos técnicos y operadores salientes de diversas instituciones del Estado, quienes recibieron orientación detallada sobre el marco normativo, los procedimientos vigentes y las obligaciones legales indispensables para una adecuada Rendición de Cuentas y Transferencia de Gestión.
Durante las sesiones formativas, los especialistas de la Subgerencia de Prevención de la Contraloría profundizaron en temas críticos como el control interno, la organización oportuna de la información institucional y el uso obligatorio de los aplicativos informáticos habilitados para estos fines, recordando la importancia de cumplir estrictamente con los plazos establecidos por la ley. Asimismo, el despliegue preventivo incluyó talleres especializados dirigidos a los jefes de los Órganos de Control Institucional (OCI) de la región San Martín, con el objetivo de potenciar sus capacidades de supervisión y seguimiento en el marco del cierre de gestión. Estas acciones forman parte de la estrategia preventiva de la Contraloría General de la República para salvaguardar los recursos públicos, blindar la administración estatal contra la corrupción y mitigar los riesgos latentes que puedan comprometer la continuidad de obras, proyectos y servicios esenciales para la población.
Una gestión transparente se demuestra en la claridad con la que se entregan las cuentas; las autoridades que se van tienen la obligación ética y legal de no heredar caos, sino un camino pavimentado para el desarrollo y el bienestar de todos los ciudadanos.



