Una decisión legislativa que busca ampliar el alcance de las profesiones vinculadas al bienestar de la población, pero que también plantea interrogantes sobre competencias, funciones y límites dentro del sistema sanitario.
El Congreso de la República aprobó el dictamen de insistencia de los proyectos de ley 2156 y 5358, que modifica la Ley N.° 25336, norma que regula el trabajo y la carrera de los profesionales de la salud. La medida incorpora como profesionales de la salud a los ingenieros alimentarios, ingenieros de alimentos, ingenieros de industrias alimentarias e ingenieros agroindustriales.
La decisión ha generado debate entre diversos sectores vinculados al ámbito sanitario, especialmente en torno a las competencias y funciones que ejercerán estos profesionales dentro del sistema de salud.
El principal punto de discusión se centra en los alcances de la modificación legislativa y en la delimitación de responsabilidades entre los ingenieros alimentarios y otras profesiones relacionadas con la alimentación y la salud pública, como la nutrición.

El dictamen reconoce la participación de estas especialidades en actividades vinculadas a la producción, transformación, control e inocuidad de los alimentos. Sin embargo, especialistas han señalado la necesidad de precisar los ámbitos de intervención y las funciones específicas de cada profesión para evitar superposición de competencias.
La aprobación de esta norma abre un nuevo debate sobre la participación de distintas disciplinas en el sector salud y sobre los criterios que deben considerarse para la incorporación de nuevas profesiones dentro del marco normativo sanitario.
Diversos gremios y especialistas coinciden en que cualquier reforma relacionada con el sistema de salud debe sustentarse en criterios técnicos, evidencia científica y diálogo entre los actores involucrados, con el objetivo de garantizar una adecuada atención a la población y fortalecer los servicios de salud.



