Desde el Bosque de Protección Alto Mayo, en San Martín, exportamos café de calidad para los mercados más exigentes de Europa, Estados Unidos y Japón, demostrando que el equilibrio ecológico y social sí es posible.
Idelso Fernández Quevedo
Desde el corazón del Bosque de Protección Alto Mayo (BPAM), en la región San Martín, una historia de conservación, producción sostenible y vida cooperativa se abre paso entre montañas y neblina. Allí nace COPABAM, una cooperativa joven pero emblemática, hoy referente regional y nacional de café producido con responsabilidad ambiental y social.
“Todo empezó el 12 de diciembre de 2014”, recuerda Idelso Fernández Quevedo, agricultor y gerente de la cooperativa desde hace 11 años. “Los acuerdos de conservación dentro del área natural protegida cambiaron mi vida”, afirma. Gracias a este modelo, fue presidente de la Mesa Técnica Regional del Café San Martín (2020–2022), cargo que hoy vuelve a asumir hasta 2027, y además es director de la Junta Nacional del Café (2024–2027).


COPABAM —antes Cooperativa de Servicios Múltiples Bosque Alto Mayo— fue fundada bajo la iniciativa de los acuerdos de conservación impulsados dentro del BPAM, con un objetivo claro: mejorar la calidad de vida de los productores sin destruir el bosque. En 2025, la organización se adecuó a la Ley N.° 31335, cambiando su razón social a Cooperativa Agraria.
Actualmente, la cooperativa está conformada por 400 socios, de los cuales 318 son hombres y más de 83 mujeres, dedicados principalmente a la producción de café, además de 19 familias awajún vinculadas al cacao. Este dato marca un hito: COPABAM es la primera cooperativa creada dentro de un área natural protegida en el Perú, un hecho inédito para el Estado peruano y, probablemente, para el mundo.
La zona de influencia de la cooperativa se ubica en la zona de amortiguamiento del BPAM, un territorio de 182 mil hectáreas, con cultivos que se desarrollan entre los 1,100 y 1,900 metros de altitud. “Nuestra razón de ser siempre han sido los acuerdos de conservación”, enfatiza Fernández.
Los inicios no fueron sencillos. En su primera etapa, la cooperativa logró acopiar apenas 334 quintales de café, financiados con un préstamo solidario de una central de cooperativas de Sandia, Puno. De 208 productores certificados, solo 57 confiaron. Ese primer lote se exportó a Dinamarca, y con el primer reintegro económico, la confianza empezó a crecer.


Luego llegaron los mercados internacionales. En 2016, Alemania y Organic Farm Trading (Estados Unidos); en 2017, Park & Coffee (Inglaterra); en 2018, nuevos destinos a través de American Brew; en 2024, Manarocki (Japón); y en 2025, Francia y Suiza, donde el café llega tostado y molido. Para 2026, nuevos aliados comerciales se suman a la ruta exportadora.
Un capítulo especial es el trabajo con las comunidades awajún. COPABAM desarrolla un proyecto piloto con 19 productores awajún, hoy certificados como orgánicos, dedicados al cacao fino de aroma. Con el apoyo de Conservación Internacional, PDA y otras instituciones aliadas, el objetivo es abrirles acceso a mercados internacionales.
En certificaciones, la cooperativa también ha marcado un precedente. Pese a las restricciones internacionales, COPABAM logró certificarse dentro del área natural protegida, convirtiéndose en la primera cooperativa en el mundo en hacerlo. Actualmente cuenta con los sellos de Aliados para la Conservación, Fair Trade Internacional y certificación orgánica para Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea, y avanza en la implementación de la EUDR, exigida por los mercados europeos.
En calidad, los resultados son claros. Cafés que partían de 80 puntos en taza hoy alcanzan hasta 88 puntos, con variedades especiales como Geisha, exportadas a Japón, donde el precio puede duplicarse o triplicarse según el perfil. “El productor que apuesta por la calidad exige mercados que paguen mejor”, resume Fernández.


En el aspecto financiero, COPABAM ha consolidado su autonomía económica. Cuenta con un capital aproximado de 450 mil soles, reinvertidos en infraestructura propia. Su financiamiento proviene de aportes de socios, prefinanciamiento de café y alianzas con Seco Basa, Veracruz, Norandino, Shared Interest, Beneco, Bancal, Caja Pura y Agrobanco, entidad que en 2025 otorgó un crédito de medio millón de soles.
El café de COPABAM también se consume en el mercado nacional. Se trata de café tostado de especialidad que llega a Lima, Trujillo, Chiclayo y Cusco, y que incluso se sirve en parques temáticos, hoteles y barcos de Disney, en Estados Unidos.
A diez años de vida institucional, la cooperativa ha consolidado un modelo que integra estabilidad económica, inclusión social y conservación ambiental, con liderazgo participativo, transparencia institucional y diversificación de mercados. El balance es claro: el éxito de COPABAM no está solo en exportar café, sino en conservar el bosque, mejorar vidas y fortalecer la comunidad.
Desde San Martín, el café del bosque demuestra que cuando conservar también es producir, el desarrollo económico, social y ambiental sí es posible.



