Hay libros que no se escriben para ser leídos con distancia académica, sino para sacudir conciencias y obligar a actuar. Textos que aparecen en los momentos más críticos de la historia de los pueblos, cuando el silencio ya no es una opción. Ese es el lugar que ocupa “Crónica de un exterminio anunciado. La trágica violencia sexual y el sida entre los Awajún y Wampís”, obra del doctor Roberto Guevara Aranda, doctor en Derechos y Ciencias Políticas, magíster en Derechos Humanos por la PUCP y ex Defensor del Pueblo de la Región Amazonas, uno de los más sólidos conocedores de la problemática indígena amazónica del Perú.
El libro se adentra, desde el propio territorio y a partir de las voces de sus protagonistas, en una de las tragedias más crudas que hoy golpea a la familia etnolingüística Jíbaro-Jíbaro, integrada por los pueblos Awajún y Wampís: la violencia sexual sistemática contra niñas y niños, la expansión del VIH/Sida y una alarmante tasa de suicidios, especialmente entre mujeres jóvenes. No se trata de una denuncia abstracta, sino de un retrato documentado, sustentado en herramientas de las ciencias sociales y en testimonios directos, que desnuda una realidad largamente invisibilizada.
El estudio dialoga con un hecho que estremeció al país. En mayo de 2024, la lideresa indígena Rosemary Pioc Tena, presidenta del Consejo de Mujeres Awajún, denunció públicamente la violación sexual de 585 niñas indígenas, de entre 7 y 11 años, ocurrida entre 2010 y 2024 en la provincia de Condorcanqui, en la Región Amazonas. Lejos de tratarse de un episodio cerrado, la violencia continúa: solo entre enero y mayo de 2025 se reportaron siete nuevos casos en la misma zona. El drama persiste, se reproduce y se profundiza.
Pero esta tragedia no ocurre en el vacío. Los Awajún y Wampís, históricamente reconocidos por su resistencia al colonialismo, su fuerza cultural, sus cosmovisiones y su férrea defensa del territorio, enfrentan hoy una amenaza múltiple. Las 51 familias etnolingüísticas de la Amazonía peruana sobreviven a lo que muchos ya describen como una sexta extinción masiva, marcada por el ecocidio, el epistemicidio, el racismo estructural y un darwinismo social que sacrifica pueblos enteros en nombre del mercado.
Los datos son contundentes. Según informes científicos recientes, el 26 % de la Amazonía ya está deforestada o gravemente degradada, y un millón de especies se encuentran en peligro de extinción. Paradójicamente, los bosques amazónicos concentran el 20 % del agua dulce del planeta, mientras la mitad del PBI mundial depende directamente de los bienes de la naturaleza. Aun así, los territorios indígenas —en su mayoría sin titulación plena— han sido copados por economías ilícitas: narcotráfico, tala ilegal, tráfico de personas y, de forma especialmente destructiva, la minería aurífera ilegal.

En mayo de 2025, el presidente del Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Awajún (GTANA), Gil Inoach Shawit, alertó sobre la presencia de medio centenar de dragas operando en las cuencas de los ríos Cenepa y Santiago, dentro de territorios ancestrales. Nunca antes —ni siquiera durante el violento ciclo del caucho— el extractivismo había puesto tan cerca del colapso a todo el bioma amazónico.
El libro de Guevara Aranda plantea que los Jíbaro-Jíbaro han transitado “de la resistencia a la capitulación”, como resultado de un largo proceso de asimilación forzada. Tras derrotar a caucheros y colonizadores —la última gran revuelta fue liderada en 1916 por el líder Samarén—, el quiebre llegó con la apertura de carreteras en los años sesenta, la entrada masiva de colonos, empresas petroleras, madereras y mineras, y con ellas, nuevas formas de violencia, enfermedades y desestructuración social. Incluso en el plano simbólico, la cosmovisión se resquebraja: la diosa Nugkuig, creadora de la yuca y de la vida productiva, agoniza en el relato indígena bajo las perforaciones del subsuelo.
Lejos de limitarse a la denuncia, el libro propone salidas. Desde su primer capítulo, Guevara Aranda insiste en que todas las políticas públicas deben tener un enfoque intercultural, y denuncia la profunda fractura entre Nación y Estado en el Perú. Mientras la Nación es multicultural, multilingüe y multiétnica, el Estado sigue siendo monocultural y colonial, especialmente en ámbitos como justicia, salud y educación, donde la educación intercultural bilingüe permanece casi inexistente.
El estudio aborda temas sensibles y polémicos: la justicia comunal frente a la justicia ordinaria, los reglamentos internos, y los mecanismos comunitarios frente a delitos de violencia sexual, siempre desde una mirada crítica que busca soluciones estructurales, no solo penales. La violencia, sostiene el autor, no se erradicará sin transformar las condiciones económicas, educativas, territoriales y culturales que la reproducen.
En este escenario de amenazas y resistencias, los pueblos indígenas avanzan hacia nuevas formas de organización. El Gobierno Territorial Autónomo de la Nación Wampís (GTANW), liderado por su Pamuk Teófilo Kukush Pati, impulsa una agenda de autonomía, titulación integral del territorio, equidad de género, gobernanza propia y vida plena en armonía con la naturaleza. Este proceso apunta a la construcción del Ipámamu, la gran transformación Jíbaro-Jíbaro, equivalente al Pachacuti andino.
Crónica de un exterminio anunciadono permite la indiferencia. Es un libro que obliga a mirar de frente una tragedia en curso y a asumir que la violencia sexual, el Sida y la devastación ambiental no son hechos aislados, sino expresiones de un mismo modelo de dominación. Entenderlo es el primer paso. Actuar, el único camino posible.



