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Disciplina, diálogo, pensamiento crítico, inclusión y oportunidades: El verdadero reto de la reforma educativa

Los padres tienen el deber y la obligación de ser parte del cambio; las APAFA, integrarse activamente a esta transformación; y los profesores, actuar con capacidad, valores y sólida personalidad para restituir el respeto en las aulas.

El Ministerio de Educación (Minedu) formalizó la publicación de la Resolución Ministerial N.° 613-2026-MINEDU, la cual establece los “Lineamientos para la gestión de la disciplina escolar en la Educación Básica”.

Esta propuesta norma un catálogo común de 28 faltas (10 graves y 18 muy graves) aplicable a colegios públicos y privados de todo el Perú. La iniciativa será prepublicada en el diario oficial El Peruano con el fin de recibir aportes de especialistas, docentes y padres de familia durante un plazo de 15 días. Una vez aprobada de forma definitiva, las instituciones educativas dispondrán de 30 días para adecuar el capítulo de «Régimen Disciplinario» en sus reglamentos internos.

El marco normativo busca restituir la autoridad docente y fortalecer la convivencia sin recurrir al castigo físico ni humillante, en cumplimiento estricto del límite fijado por la Ley N.° 30403.

Las conductas tipificadas se clasifican en tres niveles:

Faltas leves, abordadas directamente por el docente mediante medidas formativas como amonestaciones verbales o escritas, reparación de daños, restricción temporal de recreos o separación temporal del aula sin abandonar el plantel;

Faltas graves, que abarcan daños a la propiedad escolar, reincidencia con 3o más faltas leves en el año o en un bimestre, uso indebido de celulares, más de3tardanzas injustificadas en el bimestre, agresión física leve sin lesión, bullying psicológico, posesión de sustancias prohibidas o atentar contra la imagen institucional.

Faltas muy graves, que comprenden actos de odio, apología de la violencia, acoso escolar, violencia sexual, extorsión, uso de armas o explosivos, hurto, discriminación, alteración violenta del orden y fraude académico.

Para la aplicación de sanciones, el protocolo obligatorio consta de cinco pasos inmediatos: intervenir para detener la acción, registrar el hecho de forma escrita, determinar si corresponde una medida correctiva o sancionadora, comunicar formalmente a la familia en un lapso no mayor a 24 horas cuando se trate de faltas graves o muy graves, y garantizar el derecho a solicitar reconsideración en un plazo de 3 días hábiles ante una medida de separación definitiva, el cual deberá ser resuelto por el colegio en 5 días hábiles. La severidad de las medidas – que van desde la suspensión temporal hasta un máximo de 3 días hábiles por vez y hasta 4 veces al año, la matrícula condicional ante notas de conducta menores a 11 sobre 20, hasta la expulsión definitiva – se gradúa evaluando cinco criterios de proporcionalidad: edad y desarrollo del estudiante, historial de conducta, contexto y motivos, grado de afectación y arrepentimiento oportuno.

La restitución del principio de autoridad en el aula no tendrá impacto real si se concibe únicamente como un conjunto de sanciones administrativas redactadas en un papel.

Frente a una separación definitiva, la UGEL correspondiente garantizará la continuidad educativa mediante aulas digitales e híbridas para las áreas curriculares, acompañadas de atención en salud mental y soporte psicológico. Asimismo, cuando se configuren presuntas infracciones penales, la dirección comunicará los hechos de inmediato a la Comisaría del sector o a la Fiscalía de Familia, derivando el caso al Programa Nacional de Centros Juveniles del Ministerio de Justicia (SOA o CJDR).

En el hogar (valores y formación): Se transmiten hábitos de convivencia, respeto, empatía, honestidad y la cortesía (como saludar, dar las gracias o actuar con humildad). Es donde se forma el carácter y la base ética

En la escuela (conocimientos y refuerzo): Se imparten las materias académicas (matemáticas, ciencias, lenguaje, historia), se desarrollan habilidades cognitivas y se complementan los valores inculcados en casa

La verdadera transformación del sistema educativo exige el compromiso firme e ineludible de los hogares, donde se forjan los principios de respeto y convivencia pacífica. Si este plan fracasa en las aulas, no habrá sido por deficiencia de los reglamentos, sino por el colapso de la estructura familiar, constituyendo el síntoma indiscutible del naufragio moral de una sociedad en caos.

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