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El agua que no sirve y los millones que se evaporan: Crónica de un desastre anunciado, Juninguillo la mina

¿Por qué invertir millones en una obra sin proyección? ¿Dónde quedó la voz de los profesionales y voceros de la sociedad civil?

La verdad suele asomar sin filtros cuando los pies pisan el barro y la realidad choca de frente con los expedientes de escritorio. Con esa convicción, el exalcalde de Moyobamba, el Ingeniero Oswaldo Jiménez, encabezó una visita de inspección técnica junto a un grupo de regidores electos y especialistas al sector de Juninguillo, la mina, el punto donde se venía ejecutando uno de los proyectos de saneamiento más ambiciosos y costosos para la capital sanmartinense. Lo que hallaron en el lugar no fue la promesa del ansiado progreso, sino el retrato fiel de una obra paralizada, abandonada y técnicamente inviable que hoy pone en jaque los recursos públicos de la región.

El proyecto, concebido originalmente en 2016 por el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS) tras intervenir la Empresa Prestadora de Servicios (EPS Moyobamba), recayó posteriormente en manos del Gobierno Regional de San Martín, que a través del Proyecto Especial Alto Mayo (PEAM) asumió la unidad ejecutora. Mediante el contrato adjudicado al Consorcio Selva Perú, la obra se fijó inicialmente en S/ 36 millones con un plazo de ejecución de 540 días, debiendo culminar formalmente en septiembre de 2025. Sin embargo, la inspección realizada a octubre de 2026 confirmó que los plazos se vencieron hace más de un año y que, pese a los múltiples adicionales y adendos que elevaron el presupuesto por encima de los S/ 50 millones (llegando a cerca de S/ 56 millones), el panorama es desolador.

Durante el recorrido, el Ingeniero Oswaldo Jiménez advirtió el escandaloso desbalance financiero que golpea a la entidad: la contratista ha recibido pagos del Estado que bordean el 70% del presupuesto, mientras que el avance físico real no llega ni al 45%, dejando un vacío superior al 30% en recursos invertidos que no se reflejan en la infraestructura. Más grave aún es el diagnóstico técnico de la fuente de captación elegida. El riachuelo de Juninguillo la mina, con una microcuenca de apenas 3 a 4 kilómetros, no solo carece de los caudales necesarios —frente a una demanda actual de 90 000 a 95 000 habitantes en Moyobamba que requiere 250 L/s y una proyección a 20 años de 500 L/s, la fuente apenas aporta entre 120 y 170 L/s—, sino que presenta una altísima concentración de óxido de hierro, un contaminante químico de compleja separación que vuelve el agua totalmente no apta para el consumo humano sin contar con el respaldo de los estudios hidrológicos de rigor ni la certificación de DIGESA.

Ante la gravedad de las denuncias y los cuestionamientos sobre la falta de previsión técnica y el silencio de los colegios profesionales y actores locales durante las etapas de formulación, el diario Voces intentó en más de una oportunidad contactar al Ingeniero Vladimir Sánchez La Torre, en representación del Consorcio Selva Perú, así como al Ingeniero Milton Arévalo Muñoz, en su condición de Gerente General del Proyecto Especial Alto Mayo (PEAM), para recoger sus descargos institucionales; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no se obtuvo respuesta alguna. No obstante, en estricto cumplimiento de los principios de transparencia y equidad informativa, las puertas de este medio se mantienen abiertas para que la empresa ejecutora y la entidad regional fijen sus respectivas posiciones ante la opinión pública.

Construir obras faraónicas sobre cimientos de improvisación técnica y espaldas a la realidad no es hacer desarrollo, es dilapidar el dinero de los pueblos; la fiscalización ciudadana y el rigor profesional deben imperar antes de que la sed y el despilfarro sigan hipotecando el futuro de San Martín.

Los cargos públicos y las responsabilidades técnicas no están diseñados para el refugio del silencio cuando los proyectos colapsan; la rendición de cuentas es el único camino para limpiar la gestión pública y sancionar la indolencia ante las necesidades más vitalesde la población.

Quienes deberían explicar los hechos:  Consorcio Selva Perúconformado por las empresas MULTISERVICIOS H&R S.A.C y FUERZA CONSTRUCTORES S.A.C., cuya representación y residencia de obra recae sobre el Ing. Ronal del Castillo Franco. A este frente se suma el Consorcio Supervisor Juninguillo, encargado de velar por la correcta marcha técnica y administrativa, representado por el Ing. Emilio López Ramírez, quien a su vez funge como Supervisor de Obra. Y al Ingeniero Vladimir Sánchez La Torre, con quien intentamos comunicarnos sin tener respuesta, quien se ha mostrado muy activo en los medios de comunicación de Moyobamba

Por parte de la entidad contratante, el silencio es total, comunicación parece no existir. Proyecto Especial Alto Mayo las responsabilidades directas de gestión institucional y control contractual recaen sobre el Ing. Milton Arévalo Muñoz en su condición de Gerente General, acompañado por el administrador del contrato, Ing. Mauro Dennys Huamán del Águila, y la Ing. Tamara Liz Mosilot Acosta, ingeniera designada para la atención de situaciones adversas. La relación de los nombres figura en el informe de la contraloría

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