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EL HÍGADO NO TIENE LA CULPA…

En esta semana seguiremos informando sobre este noble e incomprendido órgano, como es el hígado.

  • El cuerpo descompone la mayoría de los carbohidratos en un tipo de azúcar llamado “glucosa”, que es la principal fuente de energía de las células.

Parte de la glucosa excedente se almacena en el hígado en forma de glucógeno y sirve como combustible (energía) de reserva.

  • Cuando el cuerpo necesita un rápido refuerzo de energía o cuando el nivel de glucosa en sangre de una persona cae, el hígado descompone el glucógeno y libera glucosa (energía) en el flujo sanguíneo.
  • Las drogas «legales» también pasan por el hígado. Además del alcohol, las toxinas de alimentos y medicinas son limpiadas por el hígado.
  • El hígado regula el peso: al regular el metabolismo, el hígado puede ser determinante a la hora de quemar grasa y hacer perder peso o no.
  • También participa en la producción del colesterol.

El colesterol no es malo, lo que es malo es su exceso de cantidad en la sangre.

Nuestro organismo necesita el colesterol para proteger las células.

  • El hígado también ayuda a coagular la sangre, porque produce factores de coagulación.
  • ¿NOS ENAMORAMOS CON EL HÍGADO?

Tal cual lo decían los egipcios, algunas investigaciones atribuyen a este órgano una participación más activa en el enamoramiento de lo que realmente creíamos.

Parece ser que el «amor» parte de la formación de feromonas por las damas, que al ser captadas por el cerebro (y al encontrar una sintonía con las de un varón) viajarán al torrente sanguíneo llegando al hígado, estimulando a que este produzca glucocorticoides que liberarán energía, lo cual nos acelerará el corazón, brindando la sensación que muchos reconocemos como «amor».

Al final, el enamoramiento parece ser más una serie de reacciones químicas, provocadas por hormonas liberadas por el hígado (glucocorticoides) y las glándulas suprarrenales (adrenalina), que nos harán sentir la excitación de querer saltar, bailar y sobre todo, estar cerca de aquella persona.

  • EL HÍGADO DUELE EN MUY POCAS CIRCUNSTANCIAS.

Los nervios se encuentran en la cápsula que lo recubre y generan dolor solo cuando el aumento brusco de tamaño del hígado estira las fibras nerviosas.

Ejemplos de esto son las hepatitis agudas y algunos tumores malignos de rápido crecimiento.

Lo que sí duele, es la inflamación de la vesícula biliar que, si bien “cuelga” de la cara inferior del hígado, es un órgano diferente.

Los cálculos en la vesícula generan los llamados cólicos biliares caracterizados por un dolor muy intenso, en la parte alta y derecha del abdomen y que se pueden identificar fácilmente con una ecografía.

Por lo tanto, cuando alguien presenta dolor abdominal y cree tener lo que comúnmente se llama un “ataque de hígado”, más que pensar en enfermedades hepáticas, hay que descartar que no se trate de un cólico biliar por cálculos en la vesícula.

Quizás el mito más arraigado es el del “ataque de hígado”, que en su concepción popular se describe como la aparición súbita de náuseas o vómitos, dolor en la parte alta del abdomen y dolor de cabeza (resaca), horas después de una comida generosa, generalmente acompañada de consumo alcohólico.

Todos estos síntomas se deben a una gastritis aguda o gastroenteritis (si hay diarrea) u otras intolerancias digestivas, que nada tienen que ver con el hígado.

  • EL CAFÉ ES BUENO PARA EL HÍGADO.

CIERTO. El café puede ser beneficioso siempre y cuando no se agregue el azúcar y la leche y no se tome café muy cargado, y no tomar más de tres o cuatro tazas al día.

Especialistas encontraron una reducción del riesgo de cirrosis relacionado con el consumo de café.

  • MANOS QUE SE DESPELLEJAN (Se “pelan”): Frecuentemente este mal se le relaciona a problemas hepáticos.

FALSO. La causa más frecuente es una reacción alérgica dermatológica denominada “dermatitis atópica”.

  • LA MIGRAÑA ¿TIENE RELACIÓN CON EL HÍGADO?

FALSO. A veces se culpa a las clásicas migrañas a extraños problemas del hígado.

No existe ninguna relación directa entre la migraña y alguna enfermedad hepática.

La migraña clásica no es más que un problema vascular, que requiere tratamiento ya sea medicamentoso o natural.

  • SOLO LAS PERSONAS OBESAS TIENEN HÍGADO GRASO

FALSO. Aunque la obesidad es un factor de riesgo, personas con peso normal pueden desarrollar enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA) debido a mala alimentación, genética o resistencia a la insulina.

  • EL DAÑO HEPÁTICO SIEMPRE DA SÍNTOMAS (COMO DOLOR O ICTERICIA)

FALSO. Las enfermedades hepáticas son a menudo «silenciosas».

Se puede tener daño crónico o cirrosis sin sentir síntomas hasta que la enfermedad esté muy avanzada.

  • LAS DIETAS O PRODUCTOS ‘DETOX’ LIMPIAN EL HÍGADO

FALSO. El hígado es el sistema de desintoxicación del cuerpo.

No necesita productos de limpieza. Las dietas «detox» o suplementos pueden ser ineficaces y, a veces, tóxicos para el hígado.

  • EL HÍGADO NO SE PUEDE RECUPERAR SI ESTÁ DAÑADO

FALSO. El hígado es único y tiene una gran capacidad de regenerarse, pero esta capacidad tiene límites.

Si el daño es severo o constante (alcohol, virus, grasa), la reparación no ocurre y puede derivar en cirrosis.

  • EL HÍGADO GRASO NO ES PELIGROSO

FALSO. El hígado graso (esteatosis) es una etapa inicial, una advertencia o señal, pero si no se trata, puede progresar a inflamación (esteatohepatitis), fibrosis, cirrosis y aumentar el riesgo de cáncer de hígado.

DR. HÉCTOR PEREDA SERNA – PEDIATRA

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