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Empresa del Proyecto Juninguillo tala árbol de más 40 metros de altura y diámetro superior a tres: Desarrollo sí, pero con respeto

En Moyobamba

Árbol estaba considerado patrimonio naturalalbergaba en sus ramas a más de 200 orquídeas, incluso formaba parte de un inventario ambiental elaborado por el ARA

El daño es irreversible, considerado patrimonio natural, fue talado sin aviso ni autorización. Pobladores denuncian atropello ambiental y social en Moyobamba.

Un hecho que ha generado indignación, preocupación ambiental y protesta ciudadana se registró en la ciudad de Moyobamba, tras la tala de un árbol emblemático de más de 200 años en la ribera del río Mayo, presuntamente por trabajos vinculados al proyecto de agua de Juninguillo. El lamentable suceso fue denunciado por el doctor Vicente Vargas, reconocido empresario turístico y propietario del fundo El Colibrí, donde se encontraba el árbol.

En diálogo con radio Interactiva, Vicente Vargas explicó que el árbol – ubicado dentro de la faja marginal del río Mayo, a menos de 10 metros de la ribera – tenía un diámetro superior a los tres metros, una altura mayor a los 40 metros y albergaba más de 200 orquídeas, lo que le otorgaba un alto valor ecológico, paisajístico y patrimonial. Según testimonios de vecinos antiguos de la zona, el árbol ya existía incluso antes de su nacimiento, lo que refuerza su antigüedad centenaria.

El empresario relató que, con el ánimo de contribuir al desarrollo de la ciudad, donó parte de su terreno para facilitar el avance del proyecto, firmando un convenio formal con la empresa ejecutora. Días antes del hecho, recibió una llamada en la que se le solicitó autorización para cortar algunas ramas, bajo el argumento de que podrían dificultar los trabajos. Vargas accedió, pero fue enfático en señalar que el árbol no debía ser taladopues estaba considerado patrimonio natural e incluso formaba parte de un inventario ambiental elaborado en proyectos previos, donde se identificaban especies protegidas y en peligro de extinción.

Pese a ello, el árbol fue derribado sin previo aviso. La mañana siguiente, un vecino alertó sobre la tala. Al acudir al lugar, Vargas constató no solo la caída del árbol, sino que su madera ya había sido transformada en tablones y estaba siendo utilizada en las labores del proyecto, lo que – según señaló – refuerza la sospecha de que la tala habría tenido como fin el aprovechamiento de la madera, configurando un acto de depredación ambiental.

“Esto no es solo un atentado contra la naturaleza, es una falta de respeto a los compromisos firmados, al propietario, a los vecinos y a la sociedad de Moyobamba”, expresó indignado. Añadió que el árbol cumplía además una función clave como barrera natural contra las crecidas del río, ayudando a contener la erosión. Su ausencia, advirtió, podría generar daños progresivos en los próximos años, ampliando el cauce del río y afectando terrenos colindantes.

Ante esta situación, el propietario anunció que se presentará una denuncia ante la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental, actualmente en preparación por su abogada, para que las autoridades competentes determinen las responsabilidades y sanciones correspondientes. Asimismo, exigió que la empresa asuma un compromiso inmediato de remediaciónimplementando medidas de protección ribereña y soluciones técnicas que eviten futuras afectaciones.

Vargas recordó que, según información de los vecinos, la empresa ya habría cometido otras infracciones ambientales, incluso registrando suspensiones de más de 100 días en tramos anteriores del proyecto, lo que evidencia – dijo – una conducta reiterativa y falta de aprendizaje. “El desarrollo es necesario, pero no puede darse a costa de destruir lo que nos da identidad y vida. Moyobamba es selva, no solo cemento”, enfatizó.

Finalmente, hizo un llamado a las autoridades municipales, al Proyecto Especial Alto Mayo y al Gobierno Regional, para que fiscalicen con mayor rigor las obras y promuevan un desarrollo armónico, con respeto social y ambiental, preservando los árboles, los ríos y el patrimonio natural. “El daño ya está hecho y es irreversiblepero aún estamos a tiempo de evitar que se repita. El progreso debe ir de la mano con el cuidado de nuestra naturaleza, desarrollo no sólo es sembrar cemento”, concluyó.

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