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Entre humishas y waraqueo: El despertar místico del Carnaval Kechwa Wayku – Mintan Raymi

Cinco días de espíritu, fertilidad y celebración ancestral en Lamas

La comunidad nativa kechwa Wayku, en la ciudad de Lamas (región San Martín), se alista para celebrar el Carnaval Indígena Kechwa Wayku 2026, una de las festividades más emblemáticas de la Amazonía peruana, que se desarrollará del 14 al 18 de febrero. Durante cinco días, la tradición, la espiritualidad y la celebración colectiva se entrelazarán para reafirmar la identidad cultural del pueblo kechwa amazónico.

El carnaval del Wayku está profundamente vinculado a la fertilidad agraria y humana, así como al respeto por las deidades de la tierra y los antepasados. En la cosmovisión andino-amazónica, este periodo corresponde al puquy, tiempo de abundancia y florecimiento en el que la naturaleza reverdece bajo la temporada de lluvias. Es también una etapa propicia para el cortejo juvenil, la reafirmación de los lazos familiares y comunitarios, y la renovación simbólica de la vida.

Las actividades se iniciarán el 14 de febrero con el tradicional acarreo de plátano y leña (plantanu astana punchaw y yanta apamuna punchaw), insumos fundamentales para la preparación de los alimentos festivos. El 15 de febrero continuará con el acarreo de yuca, gallina, chancho y maíz, además de la elaboración de chicha y masato, bebidas ancestrales que acompañan cada jornada del carnaval.

El 16 de febrero marcará el inicio del Mitan Raymi, con el afaneo general junto a ayudantes e invitados de las familias organizadoras, conocidas como cabezones. La música tradicional resonará en los hogares, donde visitantes y comuneros compartirán alimentos en un ambiente de hospitalidad. Por la noche, las casas de los cabezones serán escenario de fiestas bailables.

El 17 de febrero, Día Central, comenzará desde la madrugada con la matanza del cerdo (kuchi wañuchina) y la encendida de los hornos tradicionales (urnu rupachina). En un trabajo colectivo, hombres y mujeres asumirán roles específicos en la preparación de tortillas de yuca, chicharrón y bizcochuelos, así como en la confección de cartuchos y la tradicional tortilleada. Esa noche se desarrollará el concurso de danzas tradicionales de los pueblos indígenas de Lamas, donde destacan expresiones como el pillu o ñakakuy (brujo) y las coloridas pandillas.

La celebración continuará el 18 de febrero con la traída y plantación de la humisha, árbol adornado con regalos y símbolos de prosperidad. Las pandillas se concentrarán en la Plaza de la Cultura para la parada de humisha y la esperada Aluchada Lamista, ritual ancestral de fuerza y destreza entre los varones de la comunidad. Posteriormente se vivirá el waraqueo, juego con agua y pinturas naturales que simboliza la alegría, el cortejo y el fortalecimiento de los lazos entre compadres y amigos. La tumba de la humisha marcará el cierre del carnaval, junto con la entrega del voto al nuevo pasante para el próximo año. En esta ocasión, el cabezón Juan Carlos Cachique Sangama recibirá a los participantes a la altura de la posta de la comunidad del Wayku.

La Aluchada Lamista, símbolo de honor y valentía

La Aluchada Lamista es uno de los actos más representativos y emocionantes del Carnaval Indígena Kechwa Wayku. Más que una lucha, constituye un ritual ancestral donde los hombres miden su fuerza, honor y valentía ante la comunidad. Los contendientes se enfrentan sujetándose con los chumpis, fajas tejidas a mano por sus esposas o enamoradas, cargadas de simbolismo y orgullo familiar.

La dinámica es similar a la lucha grecorromana: gana quien logra derribar de espaldas a su oponente. Sin embargo, más allá del resultado, prevalecen el respeto mutuo y el reconocimiento público del coraje demostrado. Rodeada de música, pandillas y el entusiasmo del público, la Aluchada es una expresión viva del patrimonio cultural kechwa, donde late la memoria ancestral de un pueblo que celebra su identidad con fuerza y dignidad.

En esta edición, el carnaval rendirá un merecido homenaje al abuelo Reynaldo Cachique, maestro músico pihuanero de la comunidad, quien a sus 89 años continúa transmitiendo las melodías tradicionales que dan vida a la fiesta. Su legado representa la resistencia cultural y el amor por las raíces ancestrales.

Como parte de este reconocimiento, sus hijos administran un restobar cercano a la Plaza de la Cultura, donde los visitantes podrán degustar platos indígenas y macerados elaborados con frutas orgánicas de la zona. Destaca especialmente el “Macerado Don Reynaldo”, preparado con diversas frutas amazónicas y aguardiente de caña, en honor a la tradición familiar.

El Carnaval Indígena Kechwa Wayku 2026 promete cinco días de intensa actividad cultural, espiritual y festiva, una oportunidad para reencontrarse con las raíces, celebrar la diversidad y vivir la fuerza viva de un pueblo que mantiene intacta su identidad.

Nos vemos en el Wayku.

Tomàs Cotrina Trigozo
Gestor cultural y docente universitario

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