Entre vacíos legales y urgencias electorales, la política vuelve a mostrar su lado más cuestionado: ¿representación genuina o redes familiares que convierten las candidaturas en una oportunidad de aprovechamiento, lucro y acceso al poder como vía de enriquecimiento?
Una investigación revela cómo partidos políticos recurren a vínculos familiares para completar candidaturas y cumplir con exigencias electorales, dejando al descubierto debilidades estructurales en la representación política.
Una investigación periodística difundida por El Comercio y Canal N ha puesto en evidencia una práctica extendida en el proceso de las Elecciones Generales del Perú 2026: la presencia de 131 grupos de hermanos como candidatos en listas al Congreso de la República del Perú. El informe advierte que esta situación no responde únicamente a coincidencias de apellidos, sino a una estrategia deliberada de las organizaciones políticas para completar sus listas y cumplir con los requisitos formales exigidos por la normativa electoral.
El reporte identifica que 32 partidos políticos presentan casos de familiares directos inscritos en sus nóminas parlamentarias. Entre las agrupaciones con mayor número de vínculos familiares figuran Cooperación Popular, País para Todos, Libertad Popular y el Partido del Buen Gobierno, las cuales habrían recurrido a esta modalidad ante limitaciones en la conformación de cuadros técnicos y militantes con arraigo territorial.
De acuerdo con la investigación, la inclusión de hermanos en distintas circunscripciones permite a los partidos simular una mayor presencia nacional, cumpliendo así con las exigencias legales para participar en los comicios. Esta práctica no solo facilita completar listas, sino que también proyecta una estructura partidaria más amplia de la que realmente poseen, concentrando en la práctica las candidaturas en núcleos familiares específicos.
Otro hallazgo relevante del informe es la existencia de discrepancias entre el domicilio legal de los candidatos y la región por la que postulan. Se ha detectado que varios de estos postulantes tienen residencia registrada en Lima, pero figuran como candidatos en regiones como Cajamarca, Moquegua y Madre de Dios, lo que evidenciaría un uso instrumental de las normas de representación regional para cumplir requisitos más que representar genuinamente a las poblaciones locales.
Especialistas consultados advierten que este fenómeno refleja debilidades en la institucionalidad de los partidos políticos, así como una preocupante ausencia de liderazgos regionales sólidos y procesos internos de selección meritocrática. A pocas semanas de las elecciones del 12 de abril de 2026, el caso de los “hermanos candidatos” expone una realidad incómoda: la fragilidad de los partidos para construir propuestas y equipos con verdadera representación territorial, en un escenario donde las reglas se cumplen, pero el espíritu democrático queda en entredicho.



