Por: Lic. Christian Marquina Alvan
Director de la CASA de la CULTURA sede Tarapoto
Dada la gran popularidad que viene teniendo esta nueva manifestación sociocultural de las “batallas de aura”, causándonos primero cierta “estupefacción», para luego asimilarla, comprendiéndola epistemológicamente, me permito compartir algunos comentarios:
“Farmear aura” es una expresión viral que significa realizar acciones, gestos o actitudes de forma repetida para acumular puntos imaginarios de carisma, presencia y estilo. Este termino combina dos conceptos: FARMEAR (del inglés “farm”: granja, ‘cultivar plantas’ o ‘criar animales’) proveniente de los videojuegos y que significa repetir una acción de manera constante para obtener recompensas y “AURA” (derivado de “Aour” que significa “Luz”, en hebreo) que se usa para describir el carisma, la seguridad o la energía atractiva que proyecta una persona. En las “batallas de aura” los adolescentes toman plazas desarrollando competencias amistosas donde imitan bailes, celebraciones de futbolistas o memes virales para demostrar quien proyecta mayor presencia.
Frente a este ‘nuevo’ “fenómeno social”, como hace poco los “therians” y antes los “emos”, la viralización de “retos virales peligrosos o fatales” entre adolescentes (2016) con la tenebrosa “ballena azul”, sin dejar de recordar las “posesiones” (psicosis colectivas adolescentes) por ouija que se producen de tanto en cuando…siendo efectivas “cortinas de humo” (?), surgen, como siempre, las posiciones a favor y en contra.
Asi podemos leer comentarios resaltando que estas “batallas de aura” favorecen la socialización y el encuentro físico de los niños y adolescentes ante el exceso de virtualidad en sus vidas, asimismo, les ayuda a presentarse ante los demás venciendo pánicos escénicos y timidez al expresarse. Otros, rechazan como una influencia y manifestación nefasta, desagradable, expresión de la decadencia social integral generalizada.
Por ejemplo, muchos docentes, en vez de ponerse en contra, han utilizado una milenaria estrategia china, sumándose a “aprender” estos códigos sociológicos de los niños y adolescentes, canalizando esa energía, practicando junto a ellos, ganándose así su buena voluntad, lo que a su vez facilita la actitud de estos para aprender aquello que el profesor debe transmitirles.
Ello nos recuerda la sabia historia que narra el Maestre Dr. David Juan Ferriz Olivares en su Obra “Los Paramitas” cuando una madre en la década de 1960, tenía a su hija de 14 años en New York, que quería celebrar su cumpleaños poniendo cojines y otros objetos pegados al techo para dar el mensaje de que el mundo estaba de cabeza. Continúa contándonos este sabio:
“La madre nos consultaba indicando que ella no iba a permitirlo y preguntaba… ¿En qué forma debo reprenderla para que cambie? Y acaso, ¿no la que tendría que cambiar también era ella? Le dijimos que inmediatamente usara para esa fiesta de las mismas ropas que la hija, que pegue en el techo los cojines, que se ponga a jugar junto con ella, y no solamente eso, sino que saque también de su ropero las ropas que ya no usa para darlas y que estén disponibles y si es necesario, se consiga dos carteritas tipo hippie para que puedan colgarse del hombro. Todo eso, ¿por qué?, porque así, iba a ser posible la comunicación con el ambiente de su hija; su hija podría decir: mi mamá es mi amiga y así como invito a mis amigas invito también a mi mamá.”
“No sé qué tanto aprovechó esa experiencia a la familia, pero si bien le dio una sorpresa a la hija, todo quedó bien. Sé que surgió una reclamación a la hija por parte de sus amigas quienes le dijeron: ¿Y cómo no nos habías dicho que tu mamá era así?”
“Con ese antecedente de comunicación, como amiga-madre pudo orientarla, conducirla, conversar y comentar con su hija; comenzaron pues, a compartir los comentarios y llegado el momento su casa se convirtió en un consulado del grupo de sus amigas. Tuvo ahí la oportunidad de conocer el círculo y ambiente de su hija; claro que le costó trabajo, pero no perdía a su hija y al cabo de unos cuantos meses pudo valorar fácilmente y hasta criticar y reprobar junto con la hija y sus propias amigas, determinadas actitudes, personas, circunstancias, etc.”
“La hija en lugar de alejarse como habría sucedido, por el contrario, pasó con ella esa etapa de su edad y quedó más integrada y más segura del ambiente que le correspondía en su hogar.” (Ferriz, 1978)
Esta preciosa historia nos muestra, entre otras cosas, el hecho de que SIEMPRE ha habido las rebeliones de adolescentes hacia los adultos. Y QUE NO SIGNIFICA QUE SE APRUEBE ESTAS “REBELIONES” EN SI MISMAS. Asi nos indica el autor citado:
“A la llegada de la nueva Era en 1948, así como crecía el surgimiento de nuevas técnicas, investigaciones y avances en todos los adelantos de la ciencia, las comunicaciones y el sistema de vida, también estaba creciente la reacción en los valores anteriores, la búsqueda de la espiritualidad sin el concurso de la ciencia y la cultura, el rechazo al reajustamiento de la nueva era, el dogmatismo y desprecio frente a los valores de la intelectualidad y de la ciencia, la imperancia de los valores económicos y materiales por encima del apostolado de las grandes causas.”
“Surgieron los movimientos de rechazo a la nueva sociedad que a la vez NO VIVÍAN CON LA IDENTIFICACIÓN SUFICIENTE CON LA NUEVA ERA DEL SABER. En la década de los 60 surgieron los beatniks en Inglaterra, los hippies en América. El narcotráfico penetró las juventudes resueltas a apartarse del mundo de los adultos.” (Ferriz, 1991)
Para orientar mejor a estos niños, adolescentes y jóvenes tenemos espacios como la CASA de la CULTURA de la MAGNA FRATERNITAS UNIVERSALIS (ver: @magnafraternitasuniversalis), en varios países y ciudades, con múltiples programas de orientación, verdadera cultura y SABER vivencial.



