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Frente a las lluvias intensas, EPS San Martín llama a la unidad: autoridades y población deben actuar juntas para reducir riesgos

Activamos campaña “Fortalecer para Reducir”

Ante la fuerza de la naturaleza, desplazamos todo nuestro equipo operativo para garantizar la continuidad del servicio y proteger a la población.

César Espinoza Tapia, Gerente General de EMAPA San Martín, advierte que la región ya ha ingresado a una etapa crítica por el inicio de la temporada de lluvias en San Martín y la Amazonía, por lo que la Empresa Prestadora de Servicios (EPS) ha activado sus planes de contingencia con énfasis no solo en lo operativo, sino también en la comunicación con la población.

El gerente explica que uno de los principales objetivos es mejorar una comunicación más asertiva con los usuarios, para que comprendan de manera clara cómo funcionan los sistemas de agua potable y alcantarillado frente a eventos extremos, y cuáles son las medidas de gestión y respuesta inmediata que tiene la EPS ante contingencias como las lluvias intensas, tal como ocurrió recientemente en Tarapoto, donde una precipitación inusual evidenció la vulnerabilidad de la ciudad.

Espinoza Tapia señala que, si bien la temporada de lluvias recién se inicia, la EPS ya se encuentra abocada a la prevención y a la acción. En ese marco, destacó la campaña “Fortalecer para Reducir”, impulsada por OTASS, que busca articular esfuerzos con comunicadores sociales y gestores sociales de la EPS para difundir la capacidad de respuesta técnica, operativa, financiera y de asistencia que se tiene, con el fin de asegurar la continuidad operativa tanto del sistema de agua potable como del alcantarillado.

Explica que, durante lluvias intensas, ambos sistemas entran en una situación crítica de alto riesgo. En el caso del agua potable, las captaciones pueden inundarse con material sedimentable, lo que obliga a cerrar compuertas y realizar trabajos de descolmatación, afectando temporalmente la distribución del servicio. En cuanto al alcantarillado, el problema se agrava porque gran parte de las aguas pluviales termina ingresando indebidamente al sistema, saturando las tuberías y colectores, lo que se manifiesta en reboses de buzones, como los registrados recientemente.

Para el gerente, el sistema operativo y el sistema comunicacional deben ir de la mano, ya que la comunicación es un soporte clave de la gestión técnica. En ese sentido, afirma que la EPS sí está preparada, pues cuenta con planes de contingencia claramente mapeados, además de equipos especializados: un hidrojet operativo al 100 %, capaz de trabajar con presión y succión, y otros dos hidrojets de presión, uno de ellos móvil y otro de mayor capacidad.

No obstante, reconoce que estos eventos también dejan al descubierto un problema cultural. Muchas personas continúan arrojando residuos sólidos, materiales no biodegradables y óleos en los drenajes pluviales, obstruyéndolos y agravando los aniegos. Esta mala práctica se ha observado incluso en el centro de la ciudad, generando impactos directos durante lluvias intensas.

Respecto a las zonas más afectadas, Espinoza Tapia indicó que los puntos críticos se concentraron principalmente en Morales, mientras que en La Banda de Shilcayo los problemas fueron menores, aunque también se registraron incidencias en el centro de Tarapoto. En algunos sectores se produjo el colapso del sistema de alcantarillado y la rotura de tuberías, situaciones que obligaron a los equipos de emergencia a actuar una vez que disminuyó la intensidad de la lluvia, permitiendo identificar los puntos exactos de intervención. En el caso del sistema de agua potable, se detectó una fuga importante gracias al uso de geófonos, instrumentos acústicos que permiten localizar averías sin realizar excavaciones innecesarias.

Sobre las obras de asfaltado y alcantarillado en Morales, el gerente precisó que existen proyectos paralizados y redes con alta colmatación, incluso con vertimientos hacia el río Cumbaza. Aclara que, desde el punto de vista técnico, los sistemas de alcantarillado están dimensionados únicamente para aguas residuales, en función de la dotación de agua potable, y no para recibir aguas de lluvia. Diseñarlos para mayores caudales implicaría un sobredimensionamiento y un incremento considerable en los costos de los proyectos.

Ante la percepción de contradicción por el crecimiento poblacional, Espinoza Tapia enfatiza que el problema no es solo técnico, sino también de uso adecuado de los sistemas. “El agua de lluvia no debe ir al alcantarillado, debe ir al drenaje pluvial. Si cada poblador reduce esta práctica, las consecuencias disminuirán notablemente”, señala.

Finalmente, el gerente remarca que la prevención pasa por la comunicación y la corresponsabilidad. La EPS cuenta con call center activo, canales de comunicación reforzados y una oficina de imagen institucional y gestión reactiva fortalecida para atender incidencias. Sin embargo, subraya que solo con el consenso entre autoridades, profesionales y población será posible afrontar de mejor manera las fuertes lluvias que se avecinan. “Si todos sumamos, podremos reducir el impacto. Comunicar es tan vital como operar”, concluye.

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