La salida de Ángelo Alfaro Lombardi se produce en un contexto de desafíos para la seguridad energética del país, dejando abierta la interrogante sobre la continuidad de las políticas en un sector clave para el desarrollo nacional.
La Presidencia de la República del Perú informó, mediante un comunicado oficial, que ha sido aceptada la renuncia de Ángelo Alfaro Lombardi al cargo de ministro de Energía y Minas, decisión que marca un nuevo cambio en el gabinete en un momento considerado estratégico para el país.
De acuerdo con el pronunciamiento difundido desde Lima el 22 de marzo de 2026, el ahora exministro presentó su dimisión, la cual fue aceptada de inmediato por el Ejecutivo, sin que se detallaran las razones específicas de su salida. La comunicación oficial se limitó a señalar que el Gobierno expresa su reconocimiento y agradecimiento por los servicios prestados durante su gestión, destacando especialmente su “compromiso y esfuerzo en la conducción de un sector estratégico”.

El documento también subraya que la labor de Ángelo Alfaro Lombardi se desarrolló en un “contexto complejo para la seguridad energética nacional”, una frase que evidencia los desafíos que enfrenta el país en materia de abastecimiento, regulación e inversiones en energía y minería.
Asimismo, el Ejecutivo reiteró su intención de continuar trabajando de manera firme y responsable en beneficio de todos los peruanos, dejando entrever que la transición en el sector buscará mantener la estabilidad institucional y la continuidad de políticas públicas.
La salida del titular del Ministerio de Energía y Minas ocurre en un escenario donde este sector resulta fundamental para el crecimiento económico, la atracción de inversiones y la sostenibilidad energética. En ese sentido, la designación de su reemplazo será clave para definir el rumbo inmediato de una de las carteras más sensibles del gabinete.
Este nuevo movimiento en el Ejecutivo vuelve a poner en agenda la necesidad de fortalecer la gobernabilidad y la gestión técnica en sectores estratégicos, especialmente en un contexto nacional marcado por la incertidumbre y la alta expectativa ciudadana frente a los cambios políticos.



