Profesor Principal de la PUCP y de la UNMSM, Investigador y Analista Político. Sociólogo, doctorado en la Universidad de París 

Sociólogo considera, que es un desatino y una desubicación total de la política que se le dé todo el poder al Congreso, institución que carece de toda legitimidad.

Hemos pasado de un presidencialismo a un parlamentarismo de facto, dijo el sociólogo Sinesio López, al considerar que tenemos un Congreso que tiene todo el poder, pero en un contexto de desprecio que siente la población por esa institución.

“Y, entonces, hemos pasado digamos de un presidencialismo a un parlamentarismo de facto. O sea, es el Parlamento el que tiene todo el poder, como si estuviéramos en un sistema parlamentario y se le quita todo poder al presidente, y no solamente eso, sino también a los otros poderes. Ya no hay poder, el Poder Judicial no puede hacer controles, obviamente. Ellos están pensando que tienen mucho tiempo”, dijo Sinesio López

“Además, el Tribunal Constitucional es una institución casi que es hija del Parlamento, y ahora el Tribunal ha sido hecho a la medida del Parlamento y lo que está haciendo hoy es simplemente responder a los intereses del Parlamento. Además, ¿qué Parlamento?, que no tiene ninguna legitimidad, absoluta legitimidad”, agregó.

Una desubicación total

Para Sinesio López Jiménez consideró, en ese sentido, que es un desvarío y una desubicación total de la política que se le dé todo el poder al Parlamento, institución que – dijo – carece de toda legitimidad.

“Y si hay alguna institución que es despreciada en este país, carente de toda legitimidad es el Congreso y a ese le está dando todo el poder francamente es ya un desvarío. Es un desvarío político, es una desubicación total de la política”, declaró.

“Yo creo que es un gobierno, pues, desubicado totalmente de la realidad política y social, porque el tema no es simplemente, pues, que estén flotando en el aire y que todas sus decisiones que toman, digamos, son relativamente arbitrarias por más que sean institucionalizadas”, refirió.

Un títere del Congreso

El estudioso opinó que la presidenta Dina Boluarte “es un títere del Congreso” y “de los poderes fácticos”. Estimó que es bien difícil que esta coalición pueda mantenerse en el poder.

“El tema, a mi juicio, es su desligamiento total de la vida social. Es imposible gobernar así. Como tú mismo señalas, cuando un ministro se desplaza a tal lugar, digamos, no puede ni siquiera hablar, porque lo que reciben son las protestas, en fin. En Lima aún eso no pasa, pero Lima mismo ha crecido enormemente al menos en términos de encuestas en el desprecio a todas estas instituciones”, indicó.

“De tal manera que es bien difícil que el Congreso, que en la práctica está gobernando y la señora es un títere de ese Congreso y, obviamente, de los poderes fácticos que están detrás, puedan mantenerse en el poder. Yo dudo. Ahora nos parece que puede durar porque hay cierto descenso en el movimiento social, pero esto va a volver. No sabemos cuánto, pero va a volver otra vez a un crecimiento mucho más mayor y, entonces, las dificultades se van a sentir, las va a sentir el Congreso y, digamos, lo que dependa ahí en el aire depende mucho de lo que pase realmente en la sociedad”, acotó.

Sin equilibrio de poderes

Finalmente, el analista sostuvo que la pérdida de equilibrio de poderes viene ocurriendo desde el 2016, con los procesos de vacancia y la sucesión constitucional que recaía en quien presidía el Parlamento.

“Yo creo que el tiempo en la política es relativo, y el tiempo de las instituciones, digamos, que no tienen legitimidad, que la están perdiendo por las medidas que toman es muy volátil también. Digamos que la pérdida de equilibrio de poderes lo venían haciendo desde hace algún tiempo, del 2016. Efectivamente, lo rompían”, señaló.

“Con la vacancia del presidente, era el Congreso el que elegía al presidente. Entonces, tenían todo el poder concentrado en el poder. Eso pasó, digamos, con Merino, y eso pasó con la elección de Sagasti también. No había equilibrio de poderes, ellos tenían el Parlamento, tenían el Ejecutivo, y lo tenían totalmente controlado. Ahora lo que pasa es que se institucionaliza eso”, remarcó.