Por Willian Gallegos Arévalo
Los alcaldes de Tarapoto no han hecho aún algo que podría denominarse trascendente y que sea parte del bien común y el bienestar general. Pero sería injusto no reconocer a alcaldes cuyas gestiones serían encomiables y cuyos recuerdos aún perduran. Y sin ser mezquinos, dentro de mi osadía sin límites, menciono a los siguientes: Teófilo Rojas, Julio Samaniego Paz, Manuel del Carpio Carrión, Washington Valdivieso Romero, Carlos Chong García, Salomón Yengle Rodríguez, Víctor Daniel Coral Pérez, Armando Gonzales del Águila. Por supuesto, esta lista no es limitativa.
Sin embargo, dentro de mis afectos, no puedo dejar de mencionar a Víctor del Águila Ríos, quien me casó en mis segundas nupcias y cuando era jefe del Registro Civil mi amigo Edwin “Chorizo” García Pinedo; a don Ricardo Ponce Isla quien, para salvar el honor del municipio tarapotino y cuando era alcalde pagó con sus propios recursos una deuda antigua que la comuna había contraído. Y, para terminar, al arquitecto Teddy del Águila Gronert, quien nos autorizó a hacer una exposición ante el Concejo Municipal sobre el tema de los bosques urbanos siendo el expositor el ingeniero William Boris Gallegos Mendoza. ¡Eran otros tiempos!
Motivado y persuadido por mi experiencia personal y profesional he hecho todos los intentos imposibles para
conversar con los alcaldes provinciales, principalmente. Ni poniendo en práctica las estrategias del gran Sun Tzu he podido ni siquiera llegar a la sala de sus despachos. Por ejemplo –en otro rumbo–, ningún alcalde provincial ha participado en las reuniones mensuales del Comité de Gestión Regional Agrario o CGRA, que es el espacio estratégico donde debe discutirse la implementación de las políticas públicas y porque los gobiernos locales deben ser los primeros impulsores y ejecutores de la gestión descentralizada. Estos alcaldes son unos “chuchines”.
Pero no hay por qué amargarnos. Porque, además de los alcaldes, existe el fútbol. Y estamos escribiendo sobre el fútbol tarapotino, principalmente, inspirados en esa gran obra “Tardes de gloria”, de Luis Alberto Vásquez Vásquez y Alberto Ríos Ramírez (+), donde se recoge la garra y el espíritu de los jugadores de hace poco y con menciones singulares a Sisniegas (y “su pase del desprecio”), Merlin Vásquez García, entre otros. Y en estas crónicas he terminado con el Unión Católica, que pasó por diferentes denominaciones como Unión Zona Agraria, Unión Tarapoto y Nuevo Unión Tarapoto. Cerraremos la serie con el Cultural Juanjui, en honor y recuerdo de mi amigo Eloy Ruíz Trigozo.
Me estaba olvidando: en la galería de retratos de la Municipalidad Provincial de San Martín faltan los de Julio Samaniego Paz, Manuel del Carpio Carrión, Ricardo Ponce Isla, entre otros. A ver, amigos lectores, si le pasan la voz al gerente municipal, quien es un funcionario muy dinámico. En verdad, no hay sensibilidad en la gente de ahora para reconocer valores. (Comunicando Bosque y Cultura).



