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Historias de Tarapoto, 74

Por Willian Gallegos Arévalo

No existe aún un libro orgánico sobre la historia sanmartinense que nos dé luces sobre el proceso histórico de su formación, desde mucho antes de la llegada de los pocras y chancas a esta región, como consecuencia de las guerras de expansión del inca Tupac Yupanqui. En muchos aspectos he creído ver algunos relatos que –en mi modesto entender– no carecieran de algunas exageraciones y fantasías.

Se ha considerado siempre como nativos ancestrales a los grupos quechuas de Lamas. De acuerdo a los datos históricos esta comunidad habría llegado a mediados del siglo XV, apenas un poco más de medio siglo antes que llegaran los españoles. Y mi modesta observación –que sería corroborada por el importante trabajo académico del Dr. Herbert Hugo Arévalo Bartra, profesor de la Universidad Nacional de San Martín—siempre fue del criterio que la consolidación del chazutino es la combinación de muchas interacciones, como lo señala el profesor citado en su libro “Este puerto siempre ha sido nuestro, y que es el trabajo de investigación más valioso de un docente de dicha universidad, que el centro superior de estudios no ha tenido generosidad ni altruismo para valorarlo.

He observado, por ejemplo, que los quechuas del Pastaza tienen el mismo estereotipo e idiosincrasia que el quechua chazutino, lo que me sorprendió al conversar en Alianza

Cristiana, capital del distrito de Andoas, de la novísima provincia del Datem del Marañón. Me pareció encontrarme en mi pueblo, Chazuta, pues el carácter abierto y de buen humor eran los mismos, sin esa dosis de desconfianza típica. Entonces, esto abre retos para investigadores serios y desprejuiciados y confirmar los descubrimientos del profesor universitario, aspecto que estaba quedando solo para la especulación de algunos grupos intelectuales. En este caso, la Universidad Nacional de San Martín tiene el reto abierto y el desafío para un trabajo que es de su primera responsabilidad. Y me dirijo a su rector, el Dr. Ricardo Raúl Layza Castañeda y a la Dra. Dahpne Viena Oliveira.

En mis investigaciones de archivos me he encontrado con una sorpresa extraordinaria: en la ciudad de Moyobamba se publicaba, desde el año de 1917, EL MAYO, “Semanario ilustrado, independiente y e informativo”. Es probable que esta publicación sea la primera que antecedió a EL SAN MARTIN y LA MONTAÑA, que aparecieron a mediados de los veinte, también en Moyobamba. En este aspecto, Tarapoto se retrasaría por décadas en la difusión cultural, pues recién aparecería un medio escrito a finales de los años cincuenta por iniciativa de Pedro Emilio Torrejón Reyna, con su diario EL SOL, y de Gonzalo Hidalgo Iberico, en 1961, con LA MONTAÑA. Protagonista fundamental será Julio Alberto Quevedo Chávez quien, desde 1967, vino haciendo periodismo, y cuya saga, de más de medio siglo, sigue vigente con el diario VOCES. Cuando se escriba -o escribamos- la historia de nuestra región San Martín y del periodismo sanmartinense iremos descubriendo nuevos hechos. (Comunicando Bosque y Cultura).

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