Por Willian Gallegos Arévalo
La historia del Cultural Juanjui es también una historia de desprendimiento, generosidad y empatía, según como me lo contó Oscar Manuel Acosta Aguilar, uno de los héroes de esa finalísima de la Copa Perú de 1972. Participar en la cumbre del fútbol macho con los más famosos clubes provincianos y a estadio lleno, en Lima, significaba también dejar bien en alto el honor de toda una región.
Don Ulises Chong Dávila era el presidente del Club Unión Católica, pronto ya a convertirse en Unión Zona Agraria, de la que ya describimos. Fue cuando cede en préstamo al Cultural Juanjui al arquero Mitiguel Sinti Pinchi y Manuel Tello Rojas, dos de sus puntales, quienes fueron decisivos en esa jornada histórica. Eloy Ruiz Trigozo ya radicaba y jugaba en Juanjui. Óscar Acosta me relató gran parte de esta historia.
El Cultural Juanjui sería una amalgama de jugadores procedentes de diversas regiones: Lima, Trujillo, Chiclayo, Juanjui, Pucacaca, Bellavista. Se había adelantado medio siglo a lo que es el fútbol mundial de hoy pues, como en el actual Campeonato Mundial 2026, el jugador podría jugar por Inglaterra, Francia, España, Camerún o Nigeria; o sea, una selección nacional de fútbol reúne varias nacionalidades, y es lo más natural del mundo. Me explico: el abuelo es nigeriano, el padre inglés, la madre marroquí y el futbolista es belga. Algunos ya dicen que el seleccionado noruego
Erling Braut Haaland nació en Pilluana, aseveración que no estoy en condiciones de desmentir.
En 1970, el Carlos Mannucci, conocido club trujillano, llega a Juanjui para jugar varios partidos. De la relación de jugadores que llegaron, se quedaron en la ciudad los siguientes cinco futbolistas: Canicio Leopoldo Fernández Araujo, Carlos Carril Rodesli, Walter Lescano Ludeña, Antonio Serrano Rivasplata, Eugenio Seclén León. Estos jugadores brillarían en esa finalísima. Desconozco las razones por la que se quedan en Juanjui si tenían un mejor porvenir en Trujillo, pero es fácil especular quienes conocemos el poder de las mujeres que, muchas veces, nos trastornan el razonamiento, pero, que al final, nos producen los mejores años de nuestras vidas. Pero sería interesante que ellos mismos lo digan.
Para esos días previos a la finalísima de 1972, la prensa capitalina solo tocaba el tema del Deportivo Carsa y del Cultural Junajui. Era una manera de manipular morbosamente el interés de los aficionados, y es una forma de ser del periodismo. Por esos días, en lo personal, todo era fútbol para mí y muchos aficionados. La publicación “Campeones de todos los tiempos” (Juanjuí, abril 2022), publica una amplia crónica de la gesta del Cultural Juanjui, y menciona a la delegación completa que llevó a Lima para ser parte de la historia sanmartinense. No puedo dejar de mencionar a Pericles Mera con quien sostuve también largas conversaciones, al igual que hice con Eloy Ruíz Trigozo. Con Oscar Manuel Acosta Aguilar volvería a encontrarme en 1980 ya como compañeros de trabajo en el Ministerio de Agricultura, Tarapoto. (Comunicando Bosque y Cultura)



