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Historias de Tarapoto, 88

Por Willian Gallegos Arévalo

La rivalidad de los colegios de secundaria en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado tenía un cariz relacionado al orgullo propio. Y la rivalidad entre los colegios Jiménez Pímentel (Tarapoto) y el Martín de la Riva y Herrera (Lamas), era parte de ese proceso.

Cuenta el profesor Abner Cotrina que, hasta 1956, funcionaba en la ciudad de Lamas el colegio particular Gran Mariscal Ramón Castilla, fundado en 1954, cuyos promotores fueron Juan Flores Ruíz, Fermín Chung Rengifo y un tercero sin identificar, y su primer director fue el abogado tarapotino Alfonso Vásquez Gómez, quien se desempeñaba como Fiscal de la provincia de Lamas. Ya dijimos que hasta los inicios de los años sesenta, la Ciudad de los Tres Pisos tenía un movimiento comercial más dinámico que Tarapoto y desde cuyo campo de aterrizaje se hacían viajes a otros lugares del país.

Cuando se crea el novísimo colegio estatal Martín de la Riva y Herrera mediante la ley Nº 12831, los alumnos del colegio privado pasan al nuevo colegio y la promoción (4to. Año) del año 1957 realiza un viaje de excursiones a Yurimaguas y el 17 de junio de 1957 llegan a Tarapoto en una caminata de siete horas y conciertan un encuentro de básquet con el Jiménez Pimentel, ganando los visitantes el partido por el escore de 16-17. Fueron parte de equipo jimenino Harold del Carpio Reátegui, Palermo Delgado Fernández, Guillermo Reátegui, Nelson Santa María Ruíz y Luis Yalta Hidalgo. Por el equipo visitante, alinearon: Jorge Iturrirán Villacorta, Jaime del Águila Villacorta, los hermanos Luis y Víctor Arévalo Ramírez y Mago Mori Ruíz, entre otros. Al día siguiente, los lameños vuelan a Yurimaguas donde también cumplieron una destacada performance. Abner Cotrina fue parte de esa delegación.

En 1965 llegó a Tarapoto una delegación del colegio Martín de la Riva y Herrera para presentar una velada literaria-musical en el local de la antigua Escuela de Aplicación 215, la única institución tarapotina que tenía un local adecuado para este tipo de eventos. Los estudiantes lameños hicieron gala de sus cualidades artísticas escenificando la célebre novela “Fabiola”, del cardenal Nicolás Wiseman. También presentaron números de declamación de poesías, skechts y canto, destacando en este último Carlos Cotrina del Águila quien deleitó interpretando el tema “Mi jardín” y tanto fascinó al público tarapotino que le pidieron más temas y tuvo que interpretar “Santiago querido”, “Como te extraño mi amor” y “Celia”, a tal punto que llegaría a ser conocido como el “Leo Dan de Lamas”. Cuando el astro argentino visitó Lamas en los años noventa, Carlos Cotrina y el astro argentino tuvieron un encuentro emocionante.

La delegación de estudiantes lameños que llegó a Tarapoto para esa velada literario-musical estuvo dirigido por el profesor Luis Alberto Bruzzone Pizarro, de grata recordación en la ciudad de Lamas, que le considera su hijo predilecto. (Comunicando Bosque y Cultura).

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