Perúretrocedió en las tres áreas evaluadas:lectura, matemática y ciencia.
El retroceso en la prueba PISA – Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes – revela una brecha que va mucho más allá de las aulas: miles de adolescentes tienen dificultades para comprender información que necesitarán para estudiar, trabajar y tomar decisiones en su vida adulta.
El resultado golpea como una llamada de atención. Casi 6 de cada 10 estudiantes peruanos de 15 años no alcanzan el nivel mínimo esperado en comprensión lectora. La cifra, equivalente a cerca del 62%, coloca nuevamente al sistema educativo frente a una pregunta incómoda: ¿qué estamos haciendo para que nuestros estudiantes puedan comprender realmente lo que leen?
Los resultados de la evaluación PISA muestran que el Perú retrocedió en las tres áreas evaluadas: lectura, matemática y ciencia. Sin embargo, la situación que genera mayor preocupación está en la comprensión lectora, una capacidad que sirve como puerta de entrada para prácticamente todos los demás aprendizajes.

En lectura, el país alcanzó apenas 390 puntos, por debajo de los 398 puntos obtenidos en 2015 y de los 408 registrados en 2022. En comparación con la evaluación anterior, la caída es de 18 puntos.
Para Paul Neira, especialista en temas educativos, el dato adquiere mayor gravedad cuando se compara con el comportamiento internacional. Mientras el promedio de los países de la OCDE cayó alrededor de 14 puntos, el retroceso peruano llegó a 18 puntos.
“Hemos caído por encima del promedio de todos los países del mundo”, sostuvo Neira en entrevista con un medio nacional.
La frase resume el tamaño del problema. Perú no fue el único país afectado por el retroceso educativo posterior a la pandemia, pero sí aparece entre los sistemas donde la pérdida de aprendizajes ha sido especialmente significativa.

Una generación que perdió terreno
La pandemia de COVID-19 aparece como una de las principales explicaciones iniciales. Durante meses, millones de estudiantes dejaron las aulas y pasaron a una educación remota que no tuvo las mismas condiciones para todos. Pero el problema, según Neira, no terminó cuando los alumnos regresaron a las escuelas.
El especialista cuestionó que el país no haya implementado con suficiente fuerza una política sostenida de recuperación de aprendizajes desde el retorno a la presencialidad. Como contraste, mencionó el caso de Chile, donde se desarrollaron estrategias específicas para recuperar los conocimientos que los estudiantes habían perdido durante la emergencia sanitaria.
“En el Perú no hemos hecho eso”, señaló Neira al referirse a la ausencia de una política de recuperación de aprendizajes con la urgencia necesaria.
La consecuencia puede observarse ahora en las cifras.

Y hay una especialmente preocupante: el 62% de los estudiantes evaluados está por debajo del nivel 2 de lectura, considerado el mínimo aceptable.
Leer para entender el mundo ¿Qué significa realmente estar por debajo de ese nivel?
No se trata simplemente de que un estudiante lea despacio o tenga dificultades para responder preguntas de un examen. El problema es más profundo: implica tener dificultades para comprender, interpretar y utilizar información escrita en situaciones que forman parte de la vida diaria.
Ahí está la verdadera dimensión de la crisis.
“La lectura es una capacidad que te habilita para todo”, explicó Neira.
Un estudiante necesita comprender lo que lee para aprender ciencia, entender un problema matemático, seguir una instrucción, interpretar una noticia o conocer una norma.
Pero también necesitará esa capacidad cuando sea adulto: para leer un contrato, comprender las condiciones de un crédito, revisar un documento, interpretar una ley o distinguir información confiable de aquella que busca engañarlo.


