El presidente saliente de la ANGR alertó que gestos como ingresar encapuchado a una reunión privada no solo generan sospechas, sino que profundizan la desconfianza ciudadana y debilitan la democracia en un contexto que exige autoridad y transparencia.
En su último día de gestión al frente de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales (ANGR), Koki Noriega lanzó duras críticas contra el presidente de la República, José Jerí, tras conocerse la reunión que sostuvo con un empresario chino en una chifa del distrito de San Borja, un encuentro que, lejos de disipar dudas, terminó avivando cuestionamientos por la forma en que se llevó a cabo. Para el líder gremial de los gobiernos regionales, el hecho de que el jefe de Estado haya ingresado encapuchado al local proyecta una imagen negativa y “refleja un mal para la democracia”, sobre todo en un país marcado por recientes episodios de inestabilidad política.
Noriega sostuvo que este tipo de acciones evocan prácticas vistas durante los gobiernos de Pedro Castillo y Dina Boluarte, etapas que —según remarcó— contribuyeron a mellar la institucionalidad presidencial y a profundizar el desprestigio de la política. En declaraciones a RPP, el presidente saliente de la ANGR lamentó que, en un momento en el que se requiere recuperar la confianza ciudadana, el mandatario protagonice escenas que generan sospechas, más aún cuando el propio José Jerí justificó su accionar señalando que “a veces uno hace cosas buenas que parecen malas”.
“Pedimos al presidente recuperar la institucionalidad del sentido presidencial. Se ha mellado, se había desprestigiado”, expresó Noriega, al subrayar que, si bien cualquier ciudadano puede acudir a un restaurante, el problema radica en las formas, el contexto político y los antecedentes recientes del país, elementos que, en conjunto, terminan afectando la percepción democrática. “Somos políticos, cualquiera puede entrar a una chifa, pero la manera en que vaya encapuchado, con los antecedentes que tenemos, refleja un mal para la democracia”, insistió.
El pronunciamiento también alcanzó a la conducción del Ejecutivo frente al paro de transportistas, donde Noriega cuestionó la falta de coherencia del Gobierno. Consideró contradictorio que el propio José Jerí haya manifestado públicamente que “se suma” a la protesta y la haya calificado como un “jalón de orejas” para su gestión. Para el titular de la ANGR, este discurso evidencia una falta de principio de autoridad, un vacío que – advirtió – agrava la crisis política y social en lugar de encaminar soluciones claras y firmes desde el Estado.



