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La Carachama, el superalimento amazónico: ciencia y cultivo para asegurar su valor nutricional

Los expertos han denominado a sus huevos como el “caviar amazónico”

La carachama es uno de los peces más consumidos en la Amazonía peruana y se consolida como un superalimento por su alto aporte nutricional y su importancia en la seguridad alimentaria. Protagonista del tradicional caldo de carachama, este pez aporta proteínasvitaminas A, C, E y B12, y minerales como fósforo, hierro y yodo, claves en la lucha contra la anemia y la desnutrición. Su carne, casi libre de espinas y costillas, permite un aprovechamiento integral y es muy valorada en guisos y sudados, especialmente en Amazonas, Loreto, San Martín, Huánuco, Ucayali y Madre de Dios.

Dotada de una resistente coraza dorsal y una boca ventral en forma de ventosa, la carachama habita ríos y cochas de la cuenca amazónica en Perú, Ecuador y Colombia. Además de su carne, destacan sus huevos de colores amarillo y naranja, altamente nutritivos y comparables al caviar, lo que abre oportunidades de valor agregado. No obstante, la pesca intensiva y la contaminación amenazan a la especie.

Ante este escenario, el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) impulsa la reproducción artificial de la carachama negra (Pterygoplichthys pardalis) para asegurar su aprovechamiento sostenible, especialmente en San Martín. La bióloga Lizbeth Zuta Pinedo explicó que esta variedad se reproduce casi todo el año, produce gran cantidad de huevos y se adapta bien al cultivo en cautiverio. El paquete tecnológico incluye desove en estanques con nidos de PVC, bambú o pijuayo, incubación en cubetas de 20 litros y engorde posterior; en nueve meses los ejemplares alcanzan 250 a 300 gramos, con precios entre S/15 y S/25.

En términos nutricionales, la carachama aporta 14,2 gramos de proteína por cada 100 gramos, además de calcio, hierro, potasio y omega 3. El IIAP trabaja con la carachama negra y la carachama parda, dos de las cerca de 300 variedades existentes. Más allá del consumo, su coraza y escamas —que representan el 60 % del cuerpo— podrían aprovecharse en artesanías y productos utilitarios, ampliando el potencial económico de este recurso amazónico

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