Aunque ya no es endémica, la enfermedad persiste de forma ocasional en la región. El reto hoy no es solo médico, sino social: detectar a tiempo, tratar sin miedo y erradicar la discriminación.
La lepra aún registra casos ocasionales en Loreto, principalmente en zonas como Yurimaguas, Balsapuerto, Contamana y áreas periféricas, pese a que la región dejó de ser considerada endémica, informó el dermatólogo Hugo Zamora Perea. El especialista precisó que la presencia de nuevos diagnósticos no implica un rebrote generalizado, sino la necesidad de mantener activa la vigilancia sanitaria y la información a la población.
En el marco del Día Mundial de la Lepra, Zamora Perea recordó la historia del prosario de San Pablo, ubicado en el bajo Amazonas, donde décadas atrás los pacientes eran aislados ante la falta de tratamiento efectivo. Esa realidad cambió desde los años 80, con la introducción de una terapia multidrogas que hoy permite la curación total de la enfermedad y evita el aislamiento social y familiar.
El dermatólogo subrayó que la lepra es una infección de bajo nivel de contagio y que, una vez iniciado el tratamiento, el paciente deja de transmitir la bacteria y puede continuar su medicación desde su domicilio. Remarcó además que los medicamentos son gratuitos y están disponibles a través del sistema de salud, lo que elimina cualquier barrera económica para acceder a la cura. Desmintió, asimismo, creencias arraigadas: la enfermedad no se transmite durante el embarazo ni por la lactancia, por lo que los hijos de pacientes nacen sanos.
Finalmente, Hugo Zamora Perea exhortó tanto al personal médico como a la población a reconocer las señales iniciales, entre ellas manchas persistentes en la piel con pérdida de sensibilidad, y a desterrar los mitos que aún alimentan la discriminación contra quienes padecen esta enfermedad. “La lepra tiene cura; lo que no debería persistir es el miedo y el rechazo”, enfatizó, recordando que la detección temprana y el trato digno son hoy las herramientas más efectivas para cerrar definitivamente una página dolorosa de la historia sanitaria amazónica.



