🌦️ 22.3 °CTarapotomartes, mayo 19, 2026
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

Maternidad voluntaria: Un derecho que garantiza salud y dignidad

Por: Obstetra auditora Carmen Lucila Ordoñez Aguirre
Especialista en Psicoprofilaxis Obstétrica y Estimulación Prenatal
Consejera Profesional en Lactancia Materna

En el Perú, la Semana de la Maternidad Saludable, Segura y Voluntaria se conmemora cada tercera semana de mayo desde 1998, cuando el Ministerio de Salud asumió el compromiso internacional de promover embarazos y partos sin riesgos.

La maternidad voluntaria es, ante todo, un derecho fundamental de las mujeres. Significa que cada una puede decidir libremente si desea ser madre, cuándo y en qué circunstancias. No se trata de una obligación impuesta por la sociedad, sino de una elección consciente que reconoce la autonomía sobre el propio cuerpo y el proyecto de vida. Ejercer una maternidad voluntaria implica contar con acceso a información clara, métodos de planificación familiar seguros y un entorno que respete esa decisión, sin discriminación ni presiones externas.

Cuando hablamos de una maternidad saludable y segura, nos referimos a un proceso en el que la mujer recibe atención integral y de calidad durante el embarazo, el parto y el puerperio. Esto incluye controles prenatales regulares, prevención de riesgos obstétricos, acompañamiento nutricional y psicológico, así como servicios especializados que protejan tanto a la madre como al recién nacido. Una maternidad saludable y segura es aquella que reduce complicaciones y garantiza que la llegada de un nuevo ser ocurra en condiciones de bienestar y protección.

En este contexto, el concepto de parto humanizado cobra especial relevancia. Humanizar la atención significa reconocer a la mujer como protagonista de su proceso de gestación y nacimiento, respetando su dignidad, cultura y decisiones. Implica permitir la presencia de un acompañante elegido por la madre, evitar intervenciones innecesarias, ofrecer un trato cálido y empático, y favorecer el contacto piel a piel inmediato entre madre e hijo. El parto humanizado no es solo una práctica médica; es también un acto de respeto y justicia hacia las mujeres y sus familias.

La comunidad debe comprender que la maternidad voluntaria, saludable y segura no es únicamente un derecho individual, sino también una responsabilidad compartida. Las familias, las instituciones y las autoridades tienen el deber de garantizar que cada mujer pueda vivir su maternidad como una experiencia digna, protegida y respetada. Apostar por el parto humanizado es apostar por una sociedad más justa, donde la vida y la dignidad de las mujeres y de los recién nacidos sean siempre una prioridad.

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp