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viernes, junio 14, 2024
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“No hay nadie que tenga más poder sobre ti, segura de sí misma vestida de fuerza y dignidad…”

En el día Internacional de la mujer

Existen posturas diferentes sobre si el Día de la Mujer es una celebración, una conmemoración o un día de lucha. Cada persona tiene su percepción, y todos los puntos de vista deben ser respetados.

El cambio solo será posible si los ciudadanos de a pie asumen como propio el esfuerzo por combatir este mal, rechazando posiciones patriarcalitas y hostiles hacia las mujeres y grupos vulnerables en general”

No estamos describiendo un fenómeno nuevo cuando señalamos que la violencia en contra de la mujer está extendida y casi normalizada en nuestra sociedad. Tremendo mal estructural se manifiesta en las estadísticas de peruanas víctimas de ataques a su integridad física o de feminicidios, pero también en formas más complejas, como la violencia psicológica, la dependencia económica, el acoso sexual, entre otras.

Se trata, en conjunto, de una de las principales lacras que impiden la construcción de una sociedad igualitaria y justa donde todos los ciudadanos tengan el mismo valor y las mismas oportunidades, independientemente de su género.

En el centro mismo del problema se encuentran las ideas absurdas de que las mujeres son una especie de objeto cuya propiedad puede ejercerse, o que carecen de las mismas capacidades que los hombres.

Para combatir este flagelo es absolutamente necesario como punto de partida reconocer su existencia y admitir que aún queda un largo trecho por recorrer para desterrarlo. Las posiciones negacionistas que al respecto asumen determinados sectores no contribuyen a visibilizar el problema en su real dimensión. Por el contrario, solo retrasan el necesario abordaje de esta problemática en todos los ámbitos, sean públicos o privados

Así como el racismo o el clasismo, la violencia en contra de la mujer es estructural a nuestra sociedad, es decir, se encuentra enquistada en el tejido social, razón por la cual la gravedad de muchas de sus manifestaciones es soslayadas o incluso invisibilizadas, especialmente cuando de forma errónea se les considera situaciones aisladas o manifestaciones culturales arraigadas desde tiempos atávicos.

Es impostergable seguir trabajando desde el Estado y todos los sectores públicos y privados a fin de contribuir en la lucha contra un problema de estas características y no habrá mejor oportunidad para renovar dicho compromiso que el Día Internacional de la Mujer.

Tal efeméride debe servir de marco para intensificar todas las medidas orientadas a eliminar la violencia contra este sector de nuestra población, por ejemplo, fortaleciendo la labor que cumplen los Centros de Emergencia Mujer (CEM) a escala nacional, impulsando las iniciativas desplegadas en el marco de la estrategia Aurora, así como garantizando los presupuestos pertinentes para asegurar la continuidad de estas medidas.

Y si bien el Estado y las instituciones son los principales llamados a actuar, en general el cambio solo será posible si los ciudadanos de a pie asumen como propio el esfuerzo por combatir este mal rechazando posiciones patriarcalitas y hostiles hacia las mujeres y grupos vulnerables.

Feliz día, mujer, porque tienes el coraje para perseguir tus metas y te llenas de entereza ante las dificultades, gracias por tener el superpoder de hacer posible lo imposible.

Mujer, eres poesía, pero también poeta ¡Feliz Día de la Mujer!

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