En vísperas del “Día del Amor y la Amistad”, resulta interesante profundizar mejor este cautivante tema compartiendo estudios y reflexiones de un pensamiento verdaderamente renovador que dota de nuevos aires las ideas comunes.
Así, es asombroso percatarnos de detalles luminosos que nos aportan sabios de la antigüedad como Platón, en su obra “Protágoras”, donde narra el mito de Prometeo y Epimeteo, del cual el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière (1956) resume magníficamente (extracto):
“[Los hombres] Se esforzaban, pues, en unirse y fundar ciudades para defenderse, pero, una vez juntos, se perjudicaban recíprocamente por falta de posesión del arte político, de tal manera que empezaban de nuevo a dispersarse y perecer. Zeus entonces, inquieto de nuestra especie amenazada de desaparecer, ENVIÓ A HERMES PARA LLEVAR EL PUDOR Y LA JUSTICIA A LOS HOMBRES, A FIN DE QUE HUBIERA ARMONÍA EN LAS CIUDADES Y PARA QUE NACIERAN LOS LAZOS QUE CREAN LA AMISTAD.”
“Hermes preguntó, pues, a Zeus el modo de imponer el pudor y la justicia a los hombres: ¿Debo repartirlas como las otras Artes? Ellas han sido repartidas de la siguiente manera: un medio único basta para muchos profanos y lo mismo es con los otros artesanos. ¿Debo yo establecer así la justicia y el pudor en la raza humana o repartirlos entre todos?”
“Entre todos, dijo Zeus, y que cada uno tenga su parte, porque las ciudades no podrían sobrevivir si sólo algunos fuesen provistos de ellas, como se verifica con las otras artes. Por otra parte, establecerás esta Ley en mi nombre: que cualquier otro hombre que no sea capaz de participar del pudor y de la justicia, debe ser ejecutado como una plaga de la ciudad”.
“Ese lazo de amistad que Hermes creó, fue rehusado a menudo por los hombres, o bien se adornaron con él para esconder su interés, aquella tendencia que habla toda clase de lenguas y que desempeña toda clase de caracteres, aún el papel del desinteresado, como lo decía La Rochefoucauld, para esconder sus intereses.”
En el mito citado, el pudor y la justicia (¡tan escasos hoy en día!) son indispensables para la amistad y la convivencia porque, a diferencia de la técnica, PERMITEN LA COHESIÓN SOCIAL, LA COOPERACIÓN Y EL ORDEN, SUPERANDO EL EGOÍSMO INSTINTIVO. EL PUDOR (AIDÓS) funciona como la conciencia moral y el respeto al otro, evitando la vergüenza de actuar injustamente. LA JUSTICIA (DIKÉ) es la regla de conducta que estructura la convivencia y asigna a cada uno lo que le corresponde, permitiendo el pacto social. Sin ellos prevalece la ley del más fuerte y la desconfianza.
Los detalles interesantes a que hice alusión en el inicio son, por ejemplo, el hecho de que HERMES (Mercurio), y no otro Dios, sea el elegido para crear los ingredientes esenciales de la amistad, es decir: el pudor y la justicia. En otras palabras, HERMES ES EL CAUSANTE, ORIGINADOR, DE LA AMISTAD. ¡La amistad (y el amor) provienen de Hermes!
Esto es muy revelador y significativo pues Hermes (Mercurio) es el INTELECTO verdadero, el Pensamiento, la visión objetiva de las cosas tal como son, la lucidez, la COMUNICACIÓN. Hermes civilizatorio, tan íntimamente ligado a la INICIACIÓN MAYOR, Enseñanza de Misterios Mayores, originadora y guía de las diversas culturas de la historia y que conduce a niveles SUPRA-Humanos.
Otro detalle valioso es que estas cualidades FUERON DISTRIBUÍDAS A TODOS y sin embargo “fueron rehusadas a menudo por los hombres”. En efecto, cada hombre o mujer tiene estas cualidades EN POTENCIA, como centros de conciencia dormidos, pero ¡Ay! muchos han RECHAZADO cultivar o atender por siglos, llegando a este estado calamitoso donde “el hombre es lobo del hombre”.
Esto se aplica plenamente a las relaciones humanas y los ejemplos abundan pues, muy lejos de vivir la verdadera amistad y amor, las relaciones son por INTERESES de dinero, posición social, satisfacción sexual egoísta (elecciones exclusivamente basadas en el “buen cuerpo”), presión social (personas que no soportan estar sin pareja debido al “qué dirán”), o dependencias emocionales (“necesidad de compañía”) y de poder (mujeres que solo quieren un hombre para los “trabajos duros”), provocando conflictos, desgaste y las famosas relaciones TÓXICAS.
Es justamente esto lo que comparte el Dr. Serge Raynaud de la Ferrière (1956):
“En el orden social y egoísta (y el egoísmo es aquí el vicio de la injusticia), EL QUE CONSIDERA COMO FIN DIRECTO LOS BENEFICIOS QUE LOGRA DE UNA COLABORACIÓN DE SIMPATÍA CON SUS SEMEJANTES, LES MIRA COMO SIMPLES INSTRUMENTOS DE ESOS BENEFICIOS (…) los considera pues solo como MEDIOS de cualesquiera de esos fines, hechos completamente egoístas. El hombre es entonces reducido al estado de COSA, del cual pueden derivar todas las formas de la sujeción brutal, del despojo y de la explotación”.
“El entendimiento en su desarrollo egoísta, aislado del sentimiento, es una monstruosidad que parece deber volver al hombre: incapaz de sobrevivir.”
Por todo ello, se hace indispensable pues acudir nuevamente a HERMES: la Verdadera Intelectualidad (del latín: “intus legere” = leer al interior de los demás, de las cosas, de la naturaleza y de la verdad.”) (Ferriz, 1990) que trasciende el racionalismo estrecho y entendimiento egoísta, para acceder al VERDADERO AMOR QUE ES: LA COMPRENSIÓN:
“AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS DA A COMPRENDER: ENTIÉNDANSE, COMPRÉNDANSE, ASIMÍLENSE LOS UNOS A LOS OTROS.”
“Los seres vivientes asimilan, es decir, que ellos ABSORBEN MATERIALES EXTRAÑOS DIFERENTES DE SU PROPIA SUBSTANCIA Y LOS TRANSFORMAN EN UNA MATERIA SEMEJANTE A LA SUYA…”(Raynaud, 1952 y 1957)



