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PARQUE NACIONAL RÍO ABISEO, PATRIMONIO VIVO DEL PERÚ Y LA HUMANIDAD

RIMAYKUNA SACHAMANTA
Ludwig H. Cárdenas Silva
Columnista

Parque Nacional Río Abiseo: santuario vivo de biodiversidad y memoria ancestral, Patrimonio Mundial Mixto del Perú, donde convergen bosques de neblina, culturas prehispánicas y desafíos urgentes de conservación.

La creación legal de este parque nacional se formalizó el 11 de agosto de 1983 mediante el Decreto Supremo N.º 064-83-AG, con la finalidad de proteger la cuenca alta del río Abiseo, conservar hábitats críticos de flora y fauna silvestre y resguardar evidencias culturales prehispánicas. Desde entonces, el área es administrada por el Estado peruano a través del SERNANP.

La trascendencia del parque alcanzó reconocimiento internacional cuando la UNESCO lo incorporó a la Lista del Patrimonio Mundial: primero como Patrimonio Natural en 1990 y luego, en 1992, como Patrimonio Mundial Mixto, al constatar sus valores excepcionales naturales y culturales. Esta distinción lo convierte en uno de los pocos espacios del planeta donde convergen la conservación de la biodiversidad y la memoria histórica de antiguas civilizaciones.

En el ámbito natural, Río Abiseo resguarda numerosas especies endémicas y amenazadas. Destaca el mono choro de cola amarilla, emblema de la conservación, junto con una amplia variedad de aves, anfibios y plantas propias de los bosques montanos. La gradiente altitudinal genera microhábitats que favorecen una elevada especialización ecológica, haciendo del parque un laboratorio vivo.

Desde la perspectiva cultural, el territorio alberga decenas de sitios arqueológicos asociados principalmente a la cultura Chachapoya y a otras ocupaciones prehispánicas. Complejos como Gran Pajatén revelan una arquitectura ceremonial refinada, adaptada a un entorno agreste, y evidencian sistemas de organización social y espiritual aún en estudio. Estos vestigios, inmersos en paisajes cubiertos por neblina y vegetación densa, refuerzan el carácter singular del área.

Pese a su alto nivel de protección, el parque enfrenta amenazas persistentes, entre ellas la tala ilegal, la presión de actividades extractivas en zonas de amortiguamiento, la caza furtiva y la expansión desordenada del uso del suelo. Tales prácticas provocan fragmentación de hábitats, contaminación de fuentes de agua y riesgos directos sobre estructuras arqueológicas frágiles. Por esta razón, el área no está abierta al turismo masivo y su acceso se mantiene restringido, priorizando la investigación y la conservación.

La protección efectiva del Río Abiseo requiere una estrategia integral que combine vigilancia territorial, fortalecimiento institucional, investigación responsable y trabajo con comunidades vecinas para impulsar alternativas económicas sostenibles. También resulta indispensable reforzar la educación ambiental y el reconocimiento del valor cultural del sitio.

En síntesis, el Parque Nacional Río Abiseo representa una convergencia viva de naturaleza y cultura. Su reconocimiento legal y su condición de Patrimonio Mundial Mixto confirman su relevancia para el Perú y para la humanidad. Preservarlo implica asumir un compromiso colectivo con las generaciones futuras, garantizando que este espacio continúe siendo refugio de biodiversidad y testimonio de antiguas civilizaciones.

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