Cuidar Suchiche no es un favor, es una responsabilidad con la historia, la identidad y la calidad de vida de Tarapoto.
Mes a mes la población aporta para el mantenimiento de parques y jardines, recaudación, ¿Dónde y en que se invierte?
El Parque Suchiche, uno de los espacios más emblemáticos y cargados de memoria colectiva de Tarapoto, hoy ofrece una imagen que contrasta dolorosamente con su historia y con el aporte constante de los ciudadanos. A simple vista, el escenario revela más abandono que cuidado: áreas verdes acordonadas con cintas amarillas de “peligro”, postes improvisados sosteniendo delimitaciones precarias y zonas que parecen más advertencia que lugar de descanso. Donde antes hubo tránsito libre y encuentro familiar, ahora hay restricciones que no explican soluciones ni plazos, solo evidencian una gestión ausente.


En el corazón del parque, el monumento central y su pileta muestran señales de deterioro, mientras el entorno inmediato pierde armonía. Las bancas, destinadas al reposo de vecinos, adultos mayores y visitantes, están cubiertas de excremento de aves, hojas secas y suciedad acumulada, reflejando una falta evidente de limpieza y mantenimiento periódico. Este descuido no solo afecta la estética del parque, sino que también pone en cuestión las condiciones mínimas de salubridad para quienes aún lo frecuentan.
Mes a mes, los contribuyentes cumplen con sus obligaciones y aportan a la Municipalidad Provincial de San Martín (MPSM) recursos destinados al mantenimiento de parques y jardines. Sin embargo, el estado actual del Parque Suchiche sugiere que este espacio no figura entre las prioridades de los responsables del área correspondiente. Resulta contradictorio que un lugar tan concurrido, ubicado en una zona estratégica y reconocido como ícono histórico y urbano de Tarapoto, sea relegado a un plano secundario, casi invisible para la gestión municipal.


El Suchiche no es un parque cualquiera: es punto de referencia, escenario de encuentros cotidianos, caminatas, conversaciones y recuerdos que forman parte de la identidad tarapotina. Su abandono no es solo un problema de jardinería o infraestructura, sino una señal de desconexión entre la administración pública y la vida diaria de la ciudad. La ausencia de mantenimiento adecuado transmite un mensaje preocupante: que la historia y los espacios simbólicos pueden quedar al margen sin mayores explicaciones.
Hoy, el Parque Suchiche espera algo más que cintas de advertencia y soluciones temporales. Espera una intervención real, sostenida y transparente por parte de la MPSM, que honre el aporte de los ciudadanos y devuelva a este espacio el lugar que merece en la vida urbana.



