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Poema En paz de Amado Nervo. Un abrazo a la existencia

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida.

La esencia del poema En paz de Amado Nervo

El poema fue publicado en 1916 en su libro Elevación. Es un poema que celebra cada instante vivido, cada alegría y cada pena. Se dirige a la vida no con reproches, sino con gratitud, «yo te bendigo, Vida». Con aceptación plena y consciente de lo vivido, asumiendo la responsabilidad de nuestras decisiones «que yo fui el arquitecto de mi propio destino».

Sencillez del lenguaje en la madurez de Amado Nervo

Una característica notable del poema es la sencillez del lenguaje. Nervo opta por un lenguaje preciso, transmitiendo su mensaje en tono sereno, reflexivo y pausado. Utilizando metáforas no solo para embellecer el lenguaje, sino para que el poema tenga la profundidad para transmitir su punto de vista sobre la vida y la muerte. Repasemos algunos versos:

“Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida.”

Con mirada serena reconoce el valor de la existencia incluso cuando el fin está cerca. El “ocaso” no debe ser interpretado como una derrota, sino como una etapa natural del ciclo vital, comparable al atardecer que, aun anunciando la noche, conserva la belleza de sus nubes de luz sangrante.

“¡Más tú no me dijiste que mayo fuese eterno!”

Nervo reconoce que la vida tiene momentos de plenitud y alegría desbordantes. Sin embargo, la frase clave es la aceptación dolorosa que la juventud y los placeres más intensos son transitorios. Conscientes de que como avanza la edad van escaseando, convirtiéndose en recuerdos.

«Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno»

La metáfora del «invierno» aparece como el inexorable fin de la juventud y la inevitable instalación de la vejez. El invierno no es solo la estación fría con nieve en los cabellos, es la etapa de erecciones ausentes y entumecimiento de manos y pies. Sin embargo, la aceptación de su llegada muestra la madurez del poeta, quien no niega la existencia de momentos difíciles, sino que los integra como parte natural e ineludible de la vida.

«El sol acarició mi faz»

Es una metáfora poderosa para referirse a los momentos de dicha, de alegría y de bienestar que el poeta experimentó. El sol, simboliza la felicidad, el calor humano y la fortuna. Que «acaricie la faz» sugiere una experiencia suave, íntima y reconfortante. No es un sol abrasador, sino uno que da consuelo y gozo. Esta imagen refuerza la idea de gratitud, pues el poeta reconoce que, a pesar de las «noches de penas», también hubo abundantes momentos de luz y felicidad en su vida, y los valora profundamente.

“¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!”

Es el grito de aceptación serena y de gratitud a la vida. Es la reflexión madura que abraza las luces y sombras de la existencia. Es una oda gigante al haber nacido vivo y vivido intensamente cada segundo de luz y sombra. Es el agradecimiento sideral a la existencia.

Fuentes consultadas:

Google. Poemas del alma. www.poemas-del-alma.com

Google. Archiletras. https://www.archiletras.com

Google. Cultura Genial. [https://.culturagenial.com]https://.culturagenial.com

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