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Probióticos en niños: ¿Moda o Salud?

Estamos notando una tendencia reciente en productos alimenticios y bebidas etiquetados como probióticos o prebióticos.

La propaganda suele afirmar que «favorecen la salud intestinal» o «refuerzan el sistema inmunitario» al aportar microbios beneficiosos que suelen faltar en la dieta.

Pero ¿cómo podemos saber si estos productos son realmente beneficiosos?

En esta CRÓNICA SALUDABLE trataremos sobre este interesante tema.

HISTORIA DE LOS PROBIÓTICOS

Los probióticos tienen raíces milenarias, aunque su comprensión científica es relativamente reciente:

  • Antigüedad: Culturas como la china, india y romana ya consumían alimentos fermentados por sus beneficios digestivos.

El kéfir, el yogur y el miso son ejemplos ancestrales.

  • Siglo XIX: Louis Pasteur demostró que la fermentación era causada por microorganismos.

Luego, Theodor Escherich identificó bacterias intestinales como Escherichia coli.

  • Elie Metchnikoff (1900s): Este científico ucraniano propuso que el consumo de leche fermentada con Lactobacillus bulgaricus podía mejorar la longevidad.

Fue pionero en vincular la microbiota intestinal (antes conocido como “flora intestinal”) con la salud y el envejecimiento.

  • Décadas de 1960–70: El término “probiótico” fue definido y comenzaron los estudios clínicos que dieron pie a los suplementos modernos.

VERDADES SOBRE LOS PROBIÓTICOS

  • Son microorganismos vivos que, en cantidades adecuadas, pueden beneficiar la salud intestinal y el sistema inmunológico.
  • No todos los probióticos son iguales: Cada cepa tiene efectos específicos.

Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG ayuda con la diarrea infantil, mientras que otras cepas tienen efectos en la salud femenina o mental.

  • Están presentes en alimentos fermentados como yogur, kéfir, chucrut y miso, aunque no todos los fermentados contienen bacterias vivas.
  • Pueden ayudar incluso sin síntomas digestivos: Dietas modernas, estrés y antibióticos afectan la microbiota, por lo que los probióticos pueden ser útiles preventivamente.

MITOS Y MENTIRAS COMUNES SOBRE LOS PROBIÓTICOS

  • “Todos los alimentos fermentados son probióticos”:

FALSO. Muchos pierden sus bacterias vivas tras procesos como la pasteurización.

  • “Más bacterias = más beneficios”: No necesariamente.

Lo importante es la cepa y la dosis adecuada.

  • “Son medicamentos”: No son medicamentos.

Son suplementos dietéticos o componentes de alimentos.

  • “Funcionan igual para todos”: No. Su efectividad depende de la persona, su dieta, genética y estilo de vida.
  • “Todos los yogures son probióticos”: Solo aquellos que contienen cepas vivas añadidas después de la pasteurización.

INDICACIONES PARA EL USO DE PROBIÓTICOS EN NIÑOS

  • Diarrea aguda: Algunas cepas como Lactobacillus rhamnosus GG y Saccharomyces boulardii ayudan a reducir la duración y severidad de la diarrea viral.
  • Prevención de diarrea por antibióticos: Cuando los niños toman antibióticos, los probióticos pueden prevenir el desequilibrio intestinal que causa diarrea.
  • Cólicos del lactante: En bebés pequeños, ciertas cepas como Lactobacillus reuteri han mostrado reducir el llanto excesivo asociado a cólicos.
  • Prevención de infecciones respiratorias: Algunos estudios sugieren que los probióticos pueden reducir la frecuencia de resfriados y gripes, especialmente en niños que asisten a guarderías.
  • Apoyo al sistema inmunológico: Durante los primeros años de vida, el microbioma intestinal juega un papel clave en el desarrollo inmunológico. Los probióticos pueden ayudar a fortalecerlo.
  • Alivio de estreñimiento o síndrome de intestino irritable: Aunque menos común en niños, algunas cepas pueden mejorar la motilidad intestinal y reducir molestias digestivas.

CONSIDERACIONES IMPORTANTES

  • Consulta médica: Siempre es recomendable hablar con el pediatra antes de iniciar cualquier suplemento probiótico.
  • No todos los probióticos son iguales: La cepa, dosis y duración del tratamiento deben ser adecuados para la condición específica.
  • No sustituyen tratamientos médicos: Son complementarios, no reemplazan medicamentos ni diagnósticos clínicos.

ALIMENTOS RICOS EN PROBIÓTICOS PARA NIÑOS

  1. Yogur natural con cultivos vivos
  • Busca etiquetas que digan “cultivos activos” como Lactobacillus o Bifidobacterium.
  • Evita los yogures con exceso de azúcar o saborizantes artificiales.
  1. Kéfir
  • Es similar al yogur líquido, pero con más variedad de bacterias beneficiosas.
  • Puedes mezclarlo con frutas para hacerlo más atractivo.
  1. Queso fermentado
  • Algunos quesos como el gouda, cheddar o suizo contienen probióticos si no han sido pasteurizados después de la fermentación.
  1. Chucrut (col fermentada)
  • Rico en probióticos, aunque su sabor fuerte puede no gustar a todos los niños. Puedes probarlo en pequeñas cantidades o mezclado con otros alimentos.
  1. Miso
  • Pasta fermentada de soja, común en sopas japonesas. Úsala en caldos suaves para niños mayores.
  1. HÉCTOR PEREDA SERNA – PEDIATRA

Consultorio: Jr. Independencia Cuadra 7 (Zaragoza) Moyobamba
Atención:    lunes a viernes:  mañanas:   de 9:30 am. a 12:30 pm.
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Fanpage: Dr. Héctor Pereda Serna – Pediatra
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