
Aunque sea un poquito, el gobernante solo quiere el poder político, el resto importa un pito. Éstos son gobiernos irresponsables que dejan pueblos pobres. Es la expresión plena del nefasto egoísmo humano. ¡Que yo, y solo yo! Abono in frenable mi ego, que no me importa nadie, menos el pueblo. La política es para todos, la “Ciencia que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados”. Si el extraño humano lleva desde sus entrañas el don divino de participar en política, debe desde su lejana casita, despojarse por completo desde la profundidad de su ser, el mequetrefe pecado del ego, tendiendo a evitar luego gruesas tentaciones del mal habido dinero y de pasiones desordenadas.
En el segundo quinquenio de la década del ochenta, fueron miles de incautos peruanos que migraron masivamente a países hermanos, porque la vida de humanos en ese corto lapso fue de trastornados. Se inició la nueva moneda el Inti y en solo cinco años terminó. “(En agosto de 1985, se realizó el cambio de moneda de “Sol a Inti”, porque la devaluación de la moneda era alta. Por Decreto Supremo N° 026-85-TR, del 5 de Agosto de 1985, se dispuso que a partir del 01 de agosto de 1985 el sueldo y salario mínimo vital fue de I/. 135,000 (ciento treinta y cinco mil intis) mensual o I/. 4,500 (cuatro mil quinientos intis) diarios respectivamente)”. La inflación era astronómica. La moneda nacional se devaluaba de manera galopante cada día. Se consumieron las reservas para pagar a los productores extranjeros. El combustible subía cada día. El narcotráfico estaba en su granja. La subversión campeaba como sutil diversión en todo el país con la muerte de miles de peruanos inocentes. Era el quinquenio de las largas colas para adquirir azúcar, arroz, kerosene. El productor de maíz entregaba su producto a una entidad estatal y cobrara seis meses después cuando la moneda ya se había devaluado y no servía para hacer nueva inversión. Ocurría igual con el arroz. Los créditos agrarios dice eran para maíz cuando en realidad se hacía masiva tala de bosques vírgenes para la siembra de coca. Las bombas eran como cuetes de noche buena. Las torres de alta tensión caían todos los días como si fueran torres de papel dejando en absoluta oscuridad a todo el país. El resultado de todo ese desgobierno era la masiva migración de peruanos a otros lados. Todos los peruanos estaban mortificados con un gobierno sordo e incapaz. Las recordadas palabras de ese irresponsable gobernante retumban hasta ahora de manera maligna: “Todas las cosas que hacía eran históricas y revolucionarias”. Siempre decía que deseaba integrar a los países americanos ¿integrar así con un irresponsable e incapaz gobierno? Pensábamos los peruanos que esa falaz pesadilla ya terminó y se quedó de verdad en la negra historia y que ningún otro gobernante copie semejante incapacidad humana. Todos los pobladores estaban hartos de tanta palabrería y por eso la fuga masiva a otros países, pero él no se daba por enterado, no escuchaba y no veía nada.
Pasa el tiempo y aparece en otro país, semejante barbaridad de otro gobernante que profesa similares palabras embaucadoras de integración americana. ¿Cómo se puede pensar siquiera en pretender gobernar otros países, si los pobladores de su propio país están que migran en forma masiva porque no lo soportan? Realmente no se entiende. ¿Tanto es el ego, que maltrata el juicio, el entendimiento? Ambos profesaban hasta hastiar, el llamado socialismo, acusando a otros países como los responsables de sus crisis internas, haciendo entender las pequeñeces de sus capacidades. ¿Tanto se culpa a otro gobernante sin mirarse así mismo? ¿Qué tiene que hacer otro gobernante con mi gobierno? ¿Por qué se insiste en gobernar un país conociéndose de incapaz? ¿Qué culpa tiene un país para soportar semejantes bravuconadas de un ególatra?
En la actualidad, ocurre en Venezuela como en el segundo quinquenio de los ochenta a Perú, con un gobierno sordo, ciego, ególatra, culpa a todos de su pésimo gobierno, con similares índices económicos de des gobierno. No me venga con que es socialista, que le hace mal el capitalismo. Esas son palabrerías baratas y anticuadas de quien trata de esconder su incapacidad administrativa. Primero, un gobierno debe ser respetuoso de las leyes, comenzando por la Constitución política. Quien no respeta las leyes, no respeta nada, menos a sus pobladores; entonces, de plano está descalificado para gobernar un país. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), cumpliendo con sus mandatos “y cuya razón de ser es contribuir a la paz en el mundo y ayudar a solucionar los conflictos bélicos”, debe convocar en la brevedad a sus miembros para tomar medidas sobre el regreso de Venezuela a la verdadera democracia. No tenía que esperar hasta ahora y permitir el sufrimiento inhumano de millones de personas inocentes por su expresa culpa.



