Miguel Trauco, durante años considerado uno de los laterales izquierdos más completos del fútbol peruano, vuelve a estar en el centro de la atención pública, aunque no por su desempeño deportivo, sino por una grave acusación que hoy es materia de investigación.
El futbolista ha sido mencionado junto a otros jugadores en una denuncia por presunta violación, un caso que se encuentra en etapa de investigación y frente al cual corresponde mantener la presunción de inocencia, conforme a ley. Paralelamente, Alianza Lima confirmó su separación del plantel tras un acto de indisciplina ocurrido durante una concentración en Montevideo, donde se habrían infringido normas internas del club.
Más allá del proceso judicial en curso —cuyo esclarecimiento corresponde exclusivamente a las autoridades—, la situación de Trauco vuelve a poner sobre la mesa un tema recurrente en su carrera: las conductas extradeportivas. Sin llegar siempre a la exposición mediática, estas habrían influido en su irregularidad profesional y en decisiones adoptadas por distintos clubes a lo largo de los años.
En lo estrictamente futbolístico, el talento nunca estuvo en discusión. Su llegada a Flamengo, uno de los clubes más importantes de Sudamérica, representó el punto más alto de su trayectoria y una oportunidad para consolidarse a nivel internacional. Sin embargo, con el paso del tiempo, su protagonismo se fue diluyendo, seguido por etapas en Francia, la MLS, un retorno a Brasil y finalmente el regreso al Perú, marcadas por inicios prometedores y finales sin continuidad.
Especialistas y exjugadores suelen advertir sobre el impacto de los entornos poco saludables en carreras de alto nivel, donde la falta de autocontrol y acompañamiento profesional puede afectar el rendimiento y la estabilidad. En el caso de Trauco, esa variable ha sido señalada de forma reiterada.
Hoy, a puertas de los 34 años, el futbolista enfrenta un escenario decisivo. Más allá del desenlace judicial, su futuro deportivo queda en entredicho y plantea una interrogante inevitable: ¿habrá un club dispuesto a apostar por un jugador con antecedentes de indisciplina y marcada irregularidad?
El fútbol ofrece segundas oportunidades, pero cada una exige mayor compromiso y responsabilidad. Para Miguel Trauco, esta etapa podría definir no solo el cierre de su carrera profesional, sino también la posibilidad de una reivindicación personal y deportiva.



