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Reservorios: Pensar hoy el agua para no lamentar mañana

El agua llega todos los años, pero sigue faltando planificación. Usarla con inteligencia, almacenarla y distribuirla con equidad es hoy una urgencia para la agricultura y para la vida.

Todos los años, los agricultores de todo el Perú esperan con impaciencia el inicio de la temporada de lluvias. Semanas más, semanas menos, las lluvias siempre llegan. Con ellas renace la esperanza en el campo: reverdecen los cultivos, se reactivan las siembras y se sostiene la seguridad alimentaria del país. Sin embargo, esa esperanza dura poco. Superada la angustia por la espera del agua, entramos al segundo capítulo de esta historia repetida: los desbordes de ríos, las inundaciones y los huaicos.

La pregunta es inevitable y urgente: ¿cómo tener agua todo el año sin que las lluvias se conviertan en una amenaza? La respuesta es clara y no admite más postergaciones: reservorios, solo reservorios y nada más que reservorios, especialmente en las nacientes de las cuencas. No se trata solo de grandes obras de irrigación, sino también de pequeños y medianos reservorios estratégicamente ubicados, capaces de almacenar el agua de las lluvias y liberarla de forma controlada en épocas de estiaje.

A esta estrategia debe sumarse una acción clave: reforestar, plantar árboles y proteger pastizales en cabeceras de cuenca y quebradasLos bosques y suelos bien manejados actúan como esponjas naturalesretienen el aguareducen la escorrentía y evitan la erosiónInfiltrar agua durante las avenidas permite recargar acuíferos y disminuir la violencia de las crecidas.

En épocas de abundancia, también es necesario cambiar la lógica de gestión del recurso hídricoPermitir el libre flujo del agua hacia los campos ayuda a reducir la presión sobre los ríos y favorece la infiltración natural. A ello se suma un tema largamente postergado: el tratamiento de las aguas servidas de los centros poblados para su reutilización agrícola, cerrando un ciclo virtuoso de aprovechamiento del agua.

En la selva norte, particularmente en San Martín y Loreto, las lluvias recientes han permitido la recuperación de cultivos de café y cacao en fase de fructificación, así como el desarrollo de cultivos transitorios como el maíz amarillo duro. No obstante, el exceso hídrico también genera riesgosla alta humedad ha favorecido enfermedades como la sigatoka amarilla en el plátano.

Las precipitaciones intensas traen riesgos significativosanegamiento de camposdaños a los cultivosproliferación de plagas y enfermedades, y desbordes de ríos que aíslan comunidades. A esto se suman caminos intransitables y dificultades logísticas que afectan directamente a los pequeños agricultores, quienes aún esperan mejor infraestructura, riego tecnificado y mayor presencia del Estado.

Por ello, es impostergable poner en agenda el uso racional del agua, tanto para consumo humano como agropecuarioEl riego tecnificado, los reservorios bien gestionados y una visión integral de cuenca no son lujos ni discursos técnicos: son una necesidad vitalEl agua seguirá llegando cada año; lo que no puede seguir faltando es planificación, inversión y conciencia colectivaPensar el agua hoy es asegurar el alimento, el trabajo y la vida de mañana.

Por: Beto Cabrera Marina

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