Un estudio del Senamhiadvierte que la región podría enfrentar temperaturas hasta 3 °C más altas y una reducción significativa de lluvias en varias provincias. El escenario no pertenece a una película futurista: es una proyección científica que obliga a replantear cómo producir alimentos, cuidar el agua y proteger a las poblaciones más vulnerables.
En las mañanas húmedas de Moyobamba, en los campos cacaoteros de Tocache o en las laderas verdes de Rioja, el clima ya no se comporta como antes. Los agricultores hablan de temporadas de lluvia que llegan tarde, de días más sofocantes y de quebradas que disminuyen su caudal cuando más se necesitan. Lo que durante años pareció una percepción dispersa hoy encuentra sustento en la ciencia. El estudio “Escenarios de Cambio Climático al 2050 en San Martín”, elaborado por el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) en el marco del proyecto ENANDES, confirma que la región amazónica atraviesa una transformación climática progresiva y profunda.
El informe no solo recopila datos técnicos. También plantea una advertencia. Bajo el escenario de altas emisiones de gases de efecto invernadero denominado SSP5-8.5, hacia el año 2050 gran parte de San Martín experimentaría un aumento generalizado de la temperatura y cambios importantes en el régimen de precipitaciones.

El documento se convierte así en una especie de mapa del futuro climático regional, una herramienta científica pensada para anticipar riesgos y orientar decisiones públicas antes de que los impactos sean irreversibles.
La investigación surge en un contexto global alarmante. Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la temperatura media del planeta ya aumentó alrededor de 1.2 °C respecto a la era preindustrial. Ese incremento, aparentemente pequeño en términos numéricos, ha desencadenado alteraciones cada vez más visibles: olas de calor, lluvias extremas, sequías prolongadas y eventos climáticos intensos que golpean especialmente a regiones vulnerables como la Amazonía peruana.
En San Martín, los efectos comienzan a sentirse con claridad. Las proyecciones desarrolladas por la Subdirección de Modelamiento Numérico de la Atmósfera del Senamhi indican que las temperaturas máximas podrían incrementarse hasta en +2.6 °C hacia el 2050. Incluso durante el invierno amazónico, sectores de las provincias de Mariscal Cáceres y Tocache podrían registrar aumentos cercanos a los +3 °C. Las temperaturas mínimas, aquellas que regulan las noches y madrugadas, también subirían entre +1.8 °C y +2.4 °C, especialmente en provincias como Rioja, Mariscal Cáceres y San Martín.
Detrás de esos números existe una cadena de impactos silenciosos. Más calor significa mayor estrés para los cultivos, cambios en los ciclos agrícolas y afectación directa a productos emblemáticos de la región como el cacao, el café o el arroz. También implica mayor evaporación de fuentes de agua, alteraciones en los ecosistemas y riesgos para la salud humana, particularmente en niños y adultos mayores.

Pero el calor no llegará solo. El estudio también proyecta modificaciones importantes en las lluvias. Aunque las tendencias históricas muestran incrementos variables de precipitación en algunas zonas, hacia el 2050 se prevén reducciones significativas durante estaciones clave como otoño e invierno. Provincias como Bellavista, Huallaga, Mariscal Cáceres y Tocache podrían enfrentar disminuciones de lluvia de entre -20 % y -10 %.
Paradójicamente, mientras algunas temporadas tendrían menos lluvias, los eventos extremos serían más frecuentes. El informe identifica una reducción de los días secos consecutivos, pero un incremento de los días húmedos continuos de hasta +45 % en gran parte de la región. Esto significa que las precipitaciones podrían concentrarse en periodos más cortos e intensos, elevando el riesgo de inundaciones, deslizamientos y erosión de suelos.
Los extremos térmicos también cambiarán. Habrá más días cálidos y menos días fríos. Las tendencias muestran aumentos cercanos a +1 día cálido por década, mientras que los días fríos disminuirían aproximadamente -1 día por década, especialmente en provincias como Rioja y San Martín. El paisaje climático que históricamente definió a la región amazónica podría transformarse aceleradamente en apenas una generación.
Frente a este escenario, el estudio insiste en una idea central: la adaptación ya no es opcional. La información científica producida por el Senamhi busca fortalecer la actualización de la Estrategia Regional de Cambio Climático (ERCC) de San Martín, instrumento que orienta políticas públicas para enfrentar los impactos ambientales y sociales del cambio climático.

La importancia de este trabajo radica precisamente en convertir datos complejos en herramientas útiles para la gestión territorial. Conocer qué provincias tendrán mayores reducciones de lluvia o dónde aumentará más la temperatura permite planificar infraestructura hídrica, ajustar calendarios agrícolas, proteger ecosistemas estratégicos y diseñar sistemas de alerta temprana.
El estudio forma parte del proyecto ENANDES, iniciativa financiada por el Fondo de Adaptación e implementada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), cuyo objetivo es fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades frente a la variabilidad climática mediante servicios climáticos accesibles y aplicables.
Sin embargo, más allá de los gráficos, modelos matemáticos y proyecciones técnicas, el mensaje de fondo es profundamente humano. El cambio climático ya no es una amenaza distante. Está alterando la manera en que se cultiva, se consume agua y se habita el territorio. En una región biodiversa y agrícola como San Martín, ignorar estas señales significaría aumentar la vulnerabilidad de miles de familias.
La ciencia ya puso los datos sobre la mesa. El desafío ahora será convertir esa información en decisiones concretas. Porque el clima del futuro, advierte el estudio, comenzará a definirse con las acciones – o las omisiones – del presente.



