“Existen 139 comunidades en San Martín en conflicto por el agua, el caudal del río Cumbaza ha disminuido de 12 mil a 4 mil metros cúbicos desde el año 2000, según datos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).
En una entrevista en el podcast de “Voces en Vivo” marcada por la preocupación y el llamado a la acción, Iván Rojas, activista socioambiental autodenominado “eco guerrero”, advierte que el desarrollo económico no puede sostenerse sin la protección de los bosques y el agua. Desde su experiencia en la región San Martín, plantea que el verdadero progreso no debe traducirse en pobreza, violencia o abandono, sino en comunidades que vivan en paz y en equilibrio con su entorno.
Rojas destaca que los bosques representan una oportunidad real “para generar trabajo digno y legal, así como negocios sostenibles a largo plazo, tenemos claro que no habrá desarrollo económico si no cuidamos nuestro espacio de vida”, afirma, subrayando que la economía y el medio ambiente no son opuestos, sino complementarios.
Como ejemplo concreto, menciona la crítica situación de Yacucatina, el botadero de basura de Tarapoto, recientemente inundado debido a intensas lluvias – del fin de semana – agravadas por la deforestación masiva en zonas altas como Pucacaca, Don Pollo y Villanueva del Río. Este fenómeno, explica, no solo afecta viviendas, sino también la industria, la conectividad y la calidad de vida de nuestra gente. Advierte además sobre riesgos en zonas conocida como el “Mirador del Amor”, en el acceso al Cerro Escalera, donde la deforestación podría desencadenar deslizamientos que pueden perjudicar a la misma ciudad de Tarapoto “estamos permitiendo que, en nuestras narices, se haga un tremendo tajo en plena pendiente” advierte.
El activista cuestiona también el discurso que, incluso desde algunos sectores académicos, presenta al ambientalista como un obstáculo para el desarrollo. “No solo protestamos, también proponemos soluciones”, enfatiza. Como ejemplo, menciona iniciativas como la propuesta en Ricuricocha, donde se planteó una convivencia sostenible entre el ser humano y la naturaleza mediante reforestación y planificación territorial.
En el plano político, Rojas es crítico con las autoridades. Señala directamente a Walter Grundel, a quien acusa de haber ignorado propuestas ambientales anticipadamente elaboradas. Asimismo, cuestiona la falta de conocimiento en instituciones como la Fiscalía Ambiental (FEMA) y la escasa participación de autoridades como alcaldes, el ANA el ARA en espacios clave como la Asamblea Regional de Bosque y Agua, donde solo asistieron 40 dirigentes, pese a haberse convocado a cientos de autoridades locales, “parece que no les importa, no les interesa” advierte.
Uno de los puntos más alarmantes es la creciente crisis hídrica. Rojas revela que existen 139 comunidades en San Martín en conflicto por el agua, mientras que el caudal del río Cumbaza ha disminuido de 12 mil a 4 mil metros cúbicos desde el año 2000, según datos de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). En lugares como Sauce, denuncia contaminación y deforestación sin control, lo que incluso le ha valido amenazas legales por parte de autoridades locales.
Frente a este panorama, anuncia que junto al abogado Octavio Alvarado iniciarán un proceso de asesoría legal a comunidades vulnerables, con el objetivo de que se comprometan a proteger el bosque y el agua. “No podemos defender a quienes destruyen”, precisa.
En cuanto a propuestas, Rojas insiste en la necesidad de que los candidatos incluyan en sus planes de gobierno temas como la economía circular, los bionegocios y la industria ecológica. Destaca además el potencial de los 1.6 millones de hectáreas de bosque en pie, que podrían generar hasta un billón de dólares en bonos de carbono, una oportunidad que – según señala – muchos políticos aún desconocen.
Finalmente, adelanta el lanzamiento de una innovación basada en Biochar, – producto natural – aplicada a cultivos como cacao, café y palmito, con resultados prometedores. “Eso es lo que queremos: desarrollar la agricultura sin destruir el entorno”, concluye.
La entrevista deja un mensaje claro: «el futuro económico y social de la región depende directamente de decisiones que se tomen hoy en torno al cuidado del ambiente. Ignorar esta realidad ya no es una opción».



