En la defensa de la vida y el territorio, la autonomía económica y una verdadera justicia intercultural son las herramientas más poderosas para que ninguna mujer indígena camine sola frente a la desprotección.
Bajo el lema «Las mujeres unidas podemos ser escuchadas», el encuentro Sinchi Warmikuna: Encuentro de Mujeres Indígenas: Autoprotección y Economía Indígena congregó del 9 al 11 de octubre en Chazuta a representantes de ocho comunidades nativas de San Martín y Amazonas, con el fin de visibilizar la violencia de género, las barreras de acceso a la justicia y la defensa de los territorios ancestrales.
El evento, reunió a mujeres de los pueblos Kichwa y Awajún para debatir en torno a dos ejes fundamentales: la autoprotección y la economía indígena. Durante las jornadas, que iniciaron con una fogata de confianza, las participantes reflexionaron sobre cómo romper el ciclo de la violencia y la dependencia económica que obstaculizan el desarrollo de sus emprendimientos comunitarios.

Uno de los puntos más críticos expuestos fue la limitación de la justicia comunal frente a casos graves de agresión a niñas y adolescentes, denunciándose con preocupación que, en ciertas ocasiones, las víctimas vuelven a coincidir con sus agresores al interior de las mismas comunidades. Asimismo, la vicepresidenta de la Feriaam, Fabiola Yaún, junto a la lideresa Cristina Gabancho, enfatizaron las barreras lingüísticas que enfrentan las mujeres Awajún al no contar con intérpretes en los órganos de justicia, exigiendo que las instituciones incorporen traductores de lenguas originarias. Como respuesta organizativa, se presentaron el protocolo Kichwa y el protocolo Awajún, herramientas propias cuyo desafío inmediato es pasar del documento a un plan piloto articulado con el Estado. En el ámbito económico, la lideresa indígena Marisol García Aragüeño instó a las asociadas a fortalecer capacidades productivas y comerciales para responder organizadamente a la demanda de mercados externos, transformando la artesanía y la producción local en motores de verdadera autonomía familiar.

La voz de las mujeres indígenas en Chazuta nos recuerda que proteger el territorio amazónico comienza por garantizar justicia sin barreras de idioma, seguridad efectiva para las niñas y oportunidades reales de desarrollo económico con dignidad. Por: Segundo Chuquipiondo



