Clima no disponible
1 PEN = 0.297 USD|1 USD = 3.362 PEN

Tragedia evitable: Cuando la imprudencia al volante vuelve a matar en Nueva Cajamarca

Chofer de la camioneta

Una ciudad pujante sacudida por el dolor, la impunidad y la urgencia de orden. 

Por: Beto Cabrera Marina

Nueva Cajamarca exige justicia y autoridad No fue un accidente más: fue la consecuencia de la permisividad, la reincidencia y el abandono del control público

La tragedia ocurrida en Nueva Cajamarca no solo enluta a familias inocentes, sino que desnuda una realidad incómoda para la región San Martín: la reincidencia delictiva, la falta de control efectivo del Estado y una peligrosa normalización de la impunidad.

El hecho tiene como autor del accidente a Jefferson Estela Ruiz, un joven dedicado a la compra y venta de lotes en la región, actividad económica que de ningún modo puede ni debe convertirse en salvoconducto para violar la ley ni poner en riesgo vidas humanas.


De acuerdo con la información recabada, el conductor presenta dos antecedentes con sentencias por conducir en estado de ebriedad. En aquellos casos – como se ha señalado – no se registraron muertes, una circunstancia que hoy solo refuerza una pregunta ciudadana legítima: ¿por qué no se actuó con mayor firmeza antes de que ocurriera una tragedia fatal?

En el plano legal, la abogada Zadith Ángeles Guevara, en su condición de defensa del señor Ronald Carrasco Brito, explicó que tras los siete días de detención preliminar el Ministerio Público solicitará prisión preventiva, medida que podría extenderse por tres, cuatro, nueve meses o el tiempo que resulte necesario, a fin de completar las diligencias pendientes. De confirmarse las responsabilidades penales, el Código Penal contempla una pena que podría alcanzar hasta los ocho años de prisión. La denominada sentencia consentida, precisó, solo se produce cuando ya no existen recursos de apelación.

Uno de los elementos más graves del caso es que en el acta policial se consigna que el conductor habría intentado fugarse del lugar del accidentehecho respaldado por registros audiovisuales. La intervención fue realizada por Serenazgo y la Policía Nacional del Perú, y actualmente el detenido permanece bajo custodia en la comisaría de Nueva Cajamarca.


Desde una mirada ciudadana, el impacto es profundo. “Esto pudo haberle pasado a cualquiera”, se repite entre los vecinos. La sensación de vulnerabilidad crece cuando se constata que conducir ebrio, conductores conduciendo y atendiendo llamadas en el celular y muchos hasta chateando. Esto se está convirtiendo en una práctica reiteradatolerada por la debilidad del control y la falta de sanciones ejemplares. Además, este hecho, no se trata solo de un conductor irresponsable, sino de un sistema de justicia que llega tarde.

Una imagen que resume con crudeza la violencia del hecho.

En los exteriores de la comisaría de Nueva Cajamarca, VOCES constató el estado de la camioneta que originó la tragediaun vehículo nuevo, aún sin placa – presuntamente en trámite, con lunas polarizadas. Sobre el capot delantero, aún se encontraba restos de la torta que los fallecidos llevaban en el momento de la tragedia, una lata de cerveza aun en el interior del vehículo, detalles que humaniza el drama y evidencia el nivel de imprudencia involucrado.

El recinto policial evidencia además una problemática estructural: un verdadero depósito o “cementerio” de vehículos involucrados en delitos, entre motos lineales, autos y camionetas. La Policía Nacional confirmó que Nueva Cajamarca no cuenta con una jefatura de tránsito propia, por lo que las investigaciones dependen de Moyobamba y Tarapoto, una centralización que retrasa procesos, debilita la fiscalización y abre espacios peligrosos para la informalidad y la corrupción. La descentralización de competencias ya no es una opción, sino una urgencia.


El escenario del accidente, en el ingreso a La Florida, aún muestra huellas visibles de la fatalidad sobre la pista, pese a tratarse de una zona con semaforización y alto tránsito en la carretera Fernando Belaunde. La falta de cultura vial, sumada a la ausencia de autoridad efectiva, convierte a esta vía en un riesgo permanente.

Nueva Cajamarca, ciudad pujante y motor económico del Alto Mayo, no puede seguir creciendo sobre una base de desorden, permisividad y silencio institucional. El desarrollo sin control no es progreso. Hoy la ciudadanía exige mano firme, autoridades presentes y justicia real. Porque cuando el Estado falla, las tragedias dejan de ser accidentes y pasan a ser responsabilidades compartidas.

Comparte esta publicación:

Facebook
X
LinkedIn
WhatsApp