La recuperación de un pequeño de cinco años, tras permanecer diez días en UCI y 22 hospitalizado, es hoy un testimonio de fortaleza, trabajo médico especializado y amor familiar que nunca se rindió.
Su alta médica no solo representa el cierre de una etapa hospitalaria, sino el inicio de una nueva oportunidad para crecer, jugar y sonreír.
Luego de 22 días de hospitalización, de los cuales diez permaneció en la Unidad de Cuidados Intensivos de Neurocirugía, el menor de iniciales A. P. C., de 5 años, fue dado de alta del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSN San Borja), tras protagonizar una de esas historias que conmueven y devuelven la fe en la vida.

El pequeño ingresó al instituto luego de sufrir un grave accidente de tránsito en Nueva Cajamarca, región San Martín. La tarde del domingo 25 de enero, fue evacuado por vía aérea desde la ciudad de Rioja e ingresó aproximadamente a las 15:00 horas por el servicio de Emergencia del INSN San Borja, donde recibió atención inmediata de un equipo médico multidisciplinario altamente especializado, entre ellos profesionales del servicio de Neurocirugía.
Tras la evaluación clínica y la realización de exámenes especializados, como tomografía, se confirmó la gravedad de su estado: politraumatismo por accidente de tránsito, traumatismo encéfalo craneano severo, lesión axonal difusa, edema cerebral traumático, hemorragia subaracnoidea, contusión pulmonar bilateral, fractura de fémur derecho e infección respiratoria aguda. Su condición era de pronóstico reservado y requirió ventilación mecánica y monitoreo permanente.
Durante su permanencia en UCI, fue asistido con tecnología de alta complejidad, como el doppler intracraneal y el sistema de monitoreo cerebral Masimo, que permitió un control neurológico continuo y una anestesia general más segura. Además, fue sometido a una cirugía de reducción y osteosíntesis de fractura femoral, procedimiento clave para su recuperación física. Tras superar la fase crítica, inició terapias físicas, que continuará de manera ambulatoria como parte de su proceso de rehabilitación.

La evolución favorable del menor fue posible gracias al trabajo articulado de neurocirujanos, médicos intensivistas, traumatólogos, anestesiólogos, enfermeras, técnicos de enfermería y terapistas, quienes sumaron conocimientos, experiencia y vocación en cada turno. En el marco de su política de humanización, el INSN San Borja brindó acompañamiento permanente a la familia durante todo el proceso.
El tratamiento médico fue cubierto al 100 % por el Seguro Integral de Salud (SIS), garantizando la continuidad de la atención sin afectar la economía familiar. El menor ingresó acompañado por su tío paterno, Giancarlo Pérez Rodríguez, quien permaneció en el albergue hospitalario durante los días más críticos en UCI y luego acompañó a su sobrino en el área de hospitalización de Neurocirugía. Además, recibió el soporte del equipo del Servicio Social del INSN San Borja, que acompañó de cerca a la familia en cada etapa.
Finalmente, tras más de tres semanas de lucha silenciosa, el pequeño volvió a casa.
Esta historia nos recuerda que incluso en los momentos más oscuros la vida resiste. Detrás de cada recuperación hay ciencia, disciplina y tecnología, pero también manos que sostienen, miradas que no se apartan y corazones que no pierden la esperanza. Hoy, la fortaleza de un niño de cinco años y la dedicación de un equipo médico comprometido nos enseñan que la gratitud es tan grande como el milagro cotidiano de salvar una vida.

En la otra orilla: el autor del accidente
Nueve meses de prisión preventiva para conductor ebrio y reincidente
Víctimas claman justicia; abogados denuncian abandono en el tratamiento médico de su patrocinado.
Alcohol, dinero y vanidad no pueden estar por encima de la vida. Que la justicia haga su trabajo y que el dolor de una familia no quede impune.
El conductor implicado en el trágico accidente ocurrido en Nueva Cajamarca cumple nueve meses de prisión preventiva en el Penal de Moyobamba, mientras las víctimas continúan enfrentando las secuelas físicas y emocionales del hecho. La medida fue dictada en el marco de una investigación por presuntos delitos vinculados a la conducción en estado de ebriedad con graves consecuencias.
La abogada de una de las víctimas, la doctora Zadith Ángeles Guevara, confirmó que el imputado se encuentra recluido en el Establecimiento Penitenciario de Moyobamba, sin que hasta el momento se haya producido un acercamiento formal con su defensa o familiares. “No he tenido ninguna conversación con sus abogados ni con su madre o esposa. Recién ayer me llamaron indicando que querían llegar a un acuerdo con mi patrocinado, pero finalmente no acudieron a la reunión”, precisó a VOCES.
En cuanto al estado de salud de los agraviados, la letrada indicó que cinco de los heridos evolucionan favorablemente. Sin embargo, la situación es distinta para Ronald, su patrocinado, quien presenta presuntas complicaciones cerebrales y no ha podido continuar con exámenes especializados ni tratamiento médico por limitaciones económicas. “La falta de recursos ha impedido avanzar con los estudios que requiere”, sostuvo.

Respecto al menor que quedó en condición de orfandad, se informó que sus familiares directos residen en Nueva Cajamarca y actualmente están a cargo de su cuidado. “La bendición de Dios ha sido grande, el niño se encuentra en recuperación”, expresó la abogada, aunque subrayó que el impacto humano y familiar es irreparable.
Desde el plano legal, el caso se enmarca en el Código Penal Peruano, específicamente en el artículo 274 (conducción en estado de ebriedad), el artículo 111 (homicidio culposo) y el artículo 124 (lesiones culposas). El Reglamento Nacional de Tránsito establece que conducir con más de 0.5 gramos de alcohol por litro de sangre constituye una infracción muy grave, con sanciones agravadas en caso de reincidencia.
Según lo señalado, el conductor sería reincidente, pues ya habría sido intervenido anteriormente por una conducta similar. “Una persona que desprecia la ley demuestra desprecio por la vida”, enfatizó la defensa.
El mensaje que deja este caso es contundente: conducir en estado de ebriedad no es un error menor, es una decisión que puede destruir familias enteras.
La justicia tiene ahora la palabra.
Por: Beto Cabrera Marina



