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Zhilian cierra y deja a Yurimaguas en crisis

Cierre repentino de Zhilian, plataforma de “movilidad urbana sostenible”, deja decenas de afectados y revive el fantasma de los negocios piramidales

La incertidumbre se apoderó de Yurimaguas en cuestión de horas. Lo que hasta hace poco era presentado como una alternativa “segura” de inversión, hoy se ha convertido en motivo de angustia, sospecha y desesperación.

La empresa conocida como Zhilian cerró de manera repentina sus locales, dejando a decenas —y posiblemente cientos— de ciudadanos con dinero comprometido y sin respuestas claras.

Desde tempranas horas del 27 de marzo, varios locales de Zhilian fueron encontrados completamente cerrados, sin atención al público ni presencia de trabajadores. La escena se repitió en distintos puntos de la ciudad, generando desconcierto entre usuarios que acudieron a realizar trámites pendientes o retirar sus ganancias.

Ante la falta de explicaciones, numerosos ciudadanos permanecieron en los exteriores de los establecimientos durante horas, esperando alguna respuesta que nunca llegó. El silencio de la empresa ha alimentado rumores sobre un posible cierre de operaciones a nivel nacional, aunque hasta el momento no existe información oficial que lo confirme.

Mientras tanto, en redes sociales, los reportes de situaciones similares se multiplican. Usuarios denuncian que los canales de comunicación han sido cortados abruptamente, lo que incrementa la preocupación colectiva.

El plazo de las “30 horas” y la desaparición digital

Según testimonios recogidos por diario Voces, los coordinadores locales pidieron a los inversionistas un plazo de 30 horas para encontrar una solución o definir la devolución del dinero. Sin embargo, lejos de traer calma, este anuncio precedió a un hecho más alarmante: la desaparición de los responsables.

En las últimas horas, varios representantes abandonaron grupos de WhatsApp, eliminaron sus cuentas en redes sociales y cortaron toda comunicación con los usuarios, encendiendo las alertas de un posible colapso del sistema.

Una de las afectadas es Gladys Cachique (46), quien relató:
Logré recuperar lo que invertí al inicio, pero todo lo demás se quedó ahí. Nadie responde. Nos pidieron esperar 30 horas y han desaparecido. Es desesperante”.

Su testimonio refleja un patrón común en estos casos: algunos recuperan parte de su inversión al inicio, generando confianza, pero la mayoría termina asumiendo pérdidas cuando el sistema colapsa.

¿Cuántos afectados hay?

Aunque no existe una cifra oficial, se estima que decenas de familias en Yurimaguas han sido afectadas, aunque el número real podría ser mucho mayor debido a que estos esquemas se expanden mediante redes de confianza entre familiares, amigos y conocidos.

En muchos casos, el dinero invertido proviene de ahorros familiares, préstamos informales e incluso la venta de bienes, lo que agrava el impacto económico y social.

Un modelo con señales de alerta

Zhilian operaba bajo un esquema que ofrecía ganancias rápidas en cortos periodos de tiempo, una característica típica de los sistemas piramidales o esquemas Ponzi.

Estos modelos funcionan mientras ingresan nuevos inversionistas; cuando el flujo de dinero disminuye, el sistema colapsa inevitablemente.

Se repite la historia en el país

El caso Zhilian no es aislado. En los últimos años, diversas regiones del Perú han sido escenario de esquemas similares que aprovechan la necesidad económica y la falta de educación financiera.

Yurimaguas no es ajena a esta realidad. La rápida expansión de estas propuestas, muchas veces difundidas por redes sociales, facilita su penetración en comunidades donde la confianza interpersonal juega un rol clave.

Especialistas recomiendan verificar si una empresa está registrada y supervisada por entidades como la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) o la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV). Asimismo, advierten desconfiar de esquemas que prometen altas ganancias sin riesgo.

Los afectados comienzan a organizarse para evaluar acciones legales y exigir la intervención de las autoridades. Mientras tanto, la falta de información oficial profundiza la incertidumbre.

Hoy, Yurimaguas enfrenta una lección dura pero necesaria: la información y la prudencia son la mejor defensa frente a promesas que pueden terminar en silencio, puertas cerradas y esperanzas truncadas.

Por Segundo Chuquipiondo

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