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martes, noviembre 29, 2022

Buenos días, presidente Vizcarra

Los peruanos le estamos agradecidos a usted por su coraje al no ceder al chantaje de los incondicionales del señor Kuczynski que, directa e indirectamente, le exigían un ´pronunciamiento¨ o declaración en el sentido que renunciaría a asumir el cargo si el ahora ex presidente fuera vacado. Las exigencias de la señora Mercedes Araoz, como las de Juan Sheput, eran no solo inoportunas y deleznables, sino francamente atrevidas. Gracias, por no ceder ante lo que habría sido una falsa lealtad. Pero el camino que le espera será difícil, porque las fuerzas del mal, con Mefistófeles por ahí, estarán al tanto de algún error. Recuerde: no le darán tregua; usted está entrando al infierno, señor Presidente.

Presidente Vizcarra: convoque usted a una nueva Asamblea Constituyente para que se incluyan nuevas reglas de juego y que el Estado se oriente al servicio del ciudadano, creando mecanismos para impedir que Mefistófeles siga haciendo de las suyas. No le haga caso a los Abusada, Giufra y Vásquez que pontifican, especialmente el primero, con los “valiosos fundamentos económicos” de la Constitución de los noventa y que nos martillan casi semanalmente en el diario El Comercio. Estos tipos solo piensan en los intereses empresariales y el respeto al ciudadano les importa un carajo: creen que solo las leyes del mercado harán felices a los ciudadanos.

Usted, presidente Vizcarra, debe encarnar un gobierno que sea del pueblo, de todos. Ya le han advertido otros, que no quieren ver en el entorno del poder a gente que saliendo de la empresa privada llegan para ser ministros y altos funcionarios, y después de generar procesos a favor de sus empresas retornan a ellas, pero al Estado le dejan sin políticas. Eso pasó con Humala, y Kuczynski estaba en las mismas, porque a esa gente, Presidente, no le interesa el país, sino el éxito de las empresas y a quienes representan. Esto tiene que acabar. Entonces, ya no esas familias de tecnócratas. Dicho sea de paso, esa gavilla de privilegiados debe desaparecer, porque, en verdad, ¿en qué pueden ser mejores que nosotros?

Kuczynski nos deja un país destrozado. Un hombre de quien su palabra nunca tuvo credibilidad, porque es de esa casta que no le interesa otra cosa que el billete, la plata, la guita, la marmaja. Coincido con Raúl Tola cuando, en su artículo del sábado pasado publicado en La República dice que a usted “le tocará lavar esa imagen amoral, frívola, elitista e improductiva que deja Pedro Pablo Kuczynski. En cada una de sus actuaciones deberá pensar en la consolidación de un liderazgo que reconduzca al país y lo saque del fondo del hueco donde lo han metido los oportunistas, corruptos e incompetentes que hoy constituyen el grueso de nuestra clase dirigencial”.

Necesitamos políticas públicas sinceras para los productores agrarios, emprender una nueva estrategia para el financiamiento de los cultivos. Queremos un nuevo enfoque para los temas de la salud y la educación; profundizar la descentralización; reorganizar el Estado, enfrentar los problemas medio ambientales, etc. O sea, una auténtica “revolución social”. Difícil, le soy sincero. Hágame caso, presidente Vizcarra.

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