martes, octubre 4, 2022

Se recurre al impacto fácil y rápido: Se utilizan campañas de propaganda negra para desprestigiar al contrario antes de proponer.

El discurso político se ha desligado de las políticas de ESTADO, vivimos en una democracia sentimental, los partidos buscan la emoción como vínculo, motivando que la opinión pública reaccione fácilmente ante la emoción que ante los hechos.

Los discursos de las principales formaciones políticas son cada vez más “corporativos en defensa de modelos o gestiones de las transnacionales”, las decisiones o las propuestas, menos trascendentes; poco interesante para los partidos en la construcción de un ESTADO que ponga por delante la vida, a las personas por encima del cemento, el puente o la carretera, lo estamos viviendo y nos duele que ha primado el Hospital, el comercio de las medicinas, mas no la salud pública puesta al desnudo en la pandemia que nos ha arrancado la vida de familiares y personas que aun podían aportar a la comunidad.

El ataque como estrategias de comunicación.

En la construcción de las narrativas de los partidos, remarcar la diferencia respecto al adversario político es una herramienta valiosa para reafirmar la identidad del electorado. En esa reafirmación tampoco caben acciones que aun siendo positivas para la ciudadanía y la vida en comunidad como el medio ambiente ha sido dejado de lado muy a pesar de ser ya un problema social y de orden global. (Primero están los votos, antes que el agua que bebemos) llegar al gobierno para moverse de acuerdo a “la plantilla que imponen los organismos económicos multilaterales” ahí está marcada la cancha, para entendernos mejor, deportivamente: Pongo el árbitro, la cancha, la hincha y hasta la pelota y nada más, de lo contrario no participas ni juegas, quien se atreva a desafiar será excluido.

A su vez, un relato poderoso refuerza las creencias y contribuye a que el electorado olvide con mayor facilidad los errores.

Esta tendencia tampoco parece cambiar cuando se constituyen los gobiernos en todos los niéveles –local – regional – nacional-. Las decisiones tienden a comunicarse desde la perspectiva personalísima del “gran jefe, si no está su nombre la nota no va” sin importar que se puede hacer daño a la reputación del gobierno.

En 1992, el sociólogo Steve Tesich hacía alusión al concepto de “posverdad” al referirse a una sociedad que aceptaba la mentira en política, ya que esta servía para protegerles de algo más aterrador: LA VERDAD

En Europa, con el brexit está siendo el mejor ejemplo de que las mentiras son muy válidas en la comunicación de campaña, aunque luego afecten al desarrollo de gobierno.

Los políticos de la “posverdad” son líderes capaces de crear narrativas que nieguen el cambio climático a pesar de las evidencias científicas. La política (opinión pública y narrativa de los medios) se hddesconectado casi por completo de la política para crear ciudadanía.

Esta microsegmentación de audiencias ofrece perfiles muy precisos del votante pero es un arma de doble filo que contribuye al refuerzo de las creencias, de la ideología, y por extensión, de la identidad política.

Se recurre al impacto fácil y rápido que motive la interacción y se utilizan en ocasiones campañas de propaganda negra para desprestigiar, al contrario.

La segmentación es extensible también a la comunicación en otros medios.

Los políticos terminan dirigiéndose únicamente a sus audiencias sin confrontar ni preocuparse por los discursos de otras formaciones ni sus potenciales consecuencias sociales. Lo vimos en los debates electorales y lo estamos viviendo hoy. Pesa más la capacidad de improvisación, en el último “debate técnico” ningún fue capaz de rebatir algunas de las mentiras que se compartieron en directo.

Los partidos tienden a ofrecer una única voz, una única referencia válida. Se minimizan las voces disidentes dentro del partido o alianza y el resto de miembros, bajo “un sólo coro, un sólo ritmo y el mismos baile” estrategia coral y monocorde, refuerzan el mensaje del caudillo del eterno dirigente.

Responsabilidad social

Falta responsabilidad social en la política que vaya más allá de los objetivos monetarios y corto placita, la salud es también del estado Responsabilidad Social, por que busca el bienestar de la sociedad. La comunicación debe ser una herramienta al servicio de la política, una herramienta que aproxime las autoridades a la ciudadanía y nos ayude a entender los objetivos y propósitos de quienes nos gobiernan.

Seguramente el lector entenderá que, aunque su hermano, su primo, no sea de su agrado, al final es familia política y eso nos “motiva” a ser capaces de dialogar en la misma mesa que compartiremos.

Así, sin gobierno en estos días, cabe preguntarse si como votantes en futuros procesos electorales debemos caer en las trampas ideológicas o evitar el “padrinazgo y la conveniencia”
política.

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