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25 años de ciencia, conservación y desarrollo sostenible se unen para proteger el corazón de la Amazonía

Cordillera Azul más de 25 ríos y quebradas para la vida de 300 mil personas.

La experiencia del Parque Nacional Cordillera Azul demuestra que la investigación científica, la gestión participativa y el compromiso de las comunidades pueden convertirse en la mejor estrategia para conservar la biodiversidad y garantizar oportunidades de desarrollo para miles de familias amazónicas.

n el marco de su 25° aniversario, el Parque Nacional Cordillera Azul reafirmó su papel como uno de los principales bastiones de conservación de la Amazonía peruana durante el desarrollo del I Foro de Biodiversidad y Conocimiento, un espacio académico que reunió a especialistas, autoridades, investigadores y representantes de diversas instituciones para reflexionar sobre los avances, desafíos y perspectivas de uno de los territorios naturales más importantes del país.

El encuentro, realizado en la Universidad Nacional de San Martín, permitió poner en valor más de dos décadas de trabajo articulado entre la ciencia, la conservación y el desarrollo local. A lo largo de las exposiciones se destacó cómo este extenso territorio de 1.3 millones de hectáreas, ubicado entre las regiones de San Martín, Loreto, Huánuco y Ucayali, se ha convertido en un laboratorio natural para la investigación y en un soporte fundamental para el bienestar de cientos de comunidades amazónicas.

Una de las ponencias centrales estuvo a cargo de la Dra. Lily Rodríguez, socia fundadora del Centro de Conservación, Investigación y Manejo de Áreas Naturales (CIMA), quien recordó que la investigación científica en la Cordillera Azul comenzó incluso antes de su creación oficial en 2001, gracias a los primeros inventarios biológicos realizados por instituciones internacionales como el Field Museum de Chicago. Estos estudios permitieron descubrir especies emblemáticas, entre ellas el Capito wallacei, conocido como el Cabezón de Loreto, que despertó el interés científico por la zona.

Rodríguez explicó que, pese a las dificultades de acceso a un territorio tan extenso y complejo, se han implementado herramientas e infraestructura para fortalecer la investigación, incluyendo estaciones meteorológicas en Boca Paulo y Chambirillo, parcelas permanentes de monitoreo de vegetación y sistemas de cámaras trampa. Los resultados de este esfuerzo son significativos: entre 2021 y 2023 se publicaron 11 artículos científicos revisados por pares, se identificaron nueve nuevas especies para la ciencia —entre ellas un sapo, una palmera y diversas especies forestales— y se desarrollaron investigaciones relacionadas con la restauración de paisajes y los impactos de las políticas de erradicación de cultivos ilícitos.

Queremos que Cordillera Azul esté siempre en la punta de la ola, para lo cual estamos al tanto de las grandes teorías y novedades en torno a la gestión de la diversidad”, señaló la investigadora, quien además exhortó a fortalecer la participación de investigadores de mayor experiencia y promover estudios integrales que permitan comprender la resiliencia de los ecosistemas frente a los cambios ambientales y sociales.

Por su parte, Gustavo Montoya, jefe del parque por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), destacó la enorme responsabilidad que implica gestionar un espacio que, sumado a su zona de amortiguamiento de 2.3 millones de hectáreas, alcanza una extensión comparable a la del propio departamento de Lima. Subrayó además el papel estratégico que cumple la Cordillera Azul en la regulación hídrica, alimentando más de 25 ríos y quebradas esenciales para la actividad agrícola de la cuenca del río Huallaga y beneficiando directamente a más de 300 mil personas.

Durante el foro también se abordaron los principales desafíos que enfrenta la zona de amortiguamiento, donde se han perdido más de 250 mil hectáreas de bosque en las últimas dos décadas debido a procesos de deforestación. Frente a esta realidad, se expusieron las acciones impulsadas por el Estado y sus aliados para contener la presión sobre los recursos naturales mediante estrategias de vigilancia, conservación y desarrollo sostenible.

Entre los principales resultados destaca la implementación de un sistema de monitoreo satelital capaz de detectar cambios en la cobertura forestal en apenas 12 horas, complementado por 22 puestos de control, el trabajo permanente de 59 guardaparques y combatientes forestales, así como la ejecución de más de 700 patrullajes anuales. Paralelamente, a través de 69 Acuerdos de Conservación, se involucra a más de 4,000 familias en actividades productivas sostenibles, permitiendo financiar emprendimientos por más de 2 millones de soles en beneficio de pequeños productores y comunidades indígenas Shipibo-Conibo, Cacataibo y Kichwa.

Asimismo, el Sernanp informó que ha emitido más de 1,000 opiniones técnicas favorables para facilitar proyectos de infraestructura vial, energía y saneamiento en la zona de amortiguamiento, contribuyendo al desarrollo de más de 530 poblados amazónicos.

Los participantes coincidieron en señalar que el modelo de gestión compartida entre el SernanpCIMA y el Comité de Gestión constituye uno de los principales factores del éxito alcanzado por el área protegida, que actualmente mantiene un estado de conservación superior al 99 %, sin presencia de invasores ni actividades de tala ilegal dentro de su territorio estrictamente protegido.

La jornada concluyó con un llamado a fortalecer una gobernanza participativa, transparente y accesible, convocando a la ciudadanía, las universidades, las organizaciones sociales y el sector privado a continuar sumando esfuerzos para garantizar que el Parque Nacional Cordillera Azul siga siendo un referente de conservación, generación de conocimiento científico y desarrollo sostenible para las futuras generaciones.

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