martes, agosto 9, 2022

Mirando con la mirada de los demás… ¡Puro egoismo!

Por Ricardo Quevedo Ramírez

Hay una tesis empresarial que sostiene que se debe mirar el mundo con la mirada de los otros. Es decir, abrirse camino con el camino de los demás hacia una meta determinada dentro del plano de los negocios, de la empresa, en fin, tratar de llegar hacia todo lo ideal, asumiendo no sólo los compromisos individuales, sino también los colectivos, del grupo: mirar con los ojos de los demás.

Siempre se afirma hasta la saciedad que los recursos naturales son el pulmón del planeta, de la sociedad y de cada ser humano con todos sus defectos y virtudes; porque de la madre naturaleza gozamos todos: del oxígeno que respiramos, del aire que disfrutamos. Pero también de la calentura insoportable del sol que nadie se salva de sus radiaciones que queman el cuerpo afectando la piel a sufrir manchas y quien sabe qué tipo de cáncer que pulula para enraízarse en alguna parte de nuestro organismo.

Nadie es libre para disfrutar de sus bendiciones y bondades de la madre naturaleza, pero también nadie está exento de sus terribles maldiciones y sus apocalípticas afirmaciones de ir agotándose y acabándose el planeta en pedazos. Lo que deberíamos tener ambientes de oxigenación natural; ambientes ecológicos, equilibrados con las estaciones de lluvia y verano, hace ratos que está ya borrado totalmente del calendario de la naturaleza, que en algún momento del pasado histórico, nuestros antepasados gozaban del equilibrio de sus climas templados.

¿Cuáles son las políticas de conservación de la naturaleza, del medio ambiente, del Cerro Escalera, que el gobierno regional exhibió desde un principio como plataforma de lucha para su cuidado? ¿Cuáles fueron los resultados sobre política ambiental que se presentó desde un principio con la bandera de color verde?

Pareciera que las migraciones tienen el peso de más convencimiento, al desplazarse en bloques familiares de diferentes lugares de la serranía, buscando modos de sobrevivencia humana algunos, pero la mayoría son empresarios que miran nuestros cerros y nuestros pocos bosques, como el oro negro y el caucho que fue el boom económico en su momento.

Pero estos migrantes empresarios miran su futuro unilateralmente, con sus propios ojos, con la actitud egoísta de llevarse agua a sus propios molinos, de enriquecerse con el dolor y necesidad de los demás… y los bosques, ¡ay!… van quedándose en la historia; los árboles se van cayendo cual golpes sangrantes, que son heridas con sofisticadas maquinarias de corte que en un par de segundos, miles y miles de árboles, cual cadáveres se ven caídas en el suelo, que para su crecimiento y desarrollo, ese árbol que en algún momento fue planta diminuta, pequeñísima, que le costó decenas y tal vez miles de años crecer, se ve en un par de segundos, caído por obra y gracia de la ambición de algún migrante empresario, que mira el mundo con sus propios ojos egoístas y no con los ojos de los demás.

La región que preside el señor César Villanueva, y que fuera precisamente vilipendiado con silbatinas y mofas hace un par de días en la ciudad de Moyobamba, no sólo por algunos incumplimientos de su promesa, sino también por la estela de nubarrones en lo que a corrupción se refiere, y que no hay la aclaración pública respectiva hasta el momento, y sobre todo palabras de deslinde personal de la propia autoridad que representa a todos los sanmartinenses, no se vio, no se escuchó y tampoco se leyó hasta el momento.

A esta estela de corrupciones sin aclaraciones públicas, se suma el famoso convenio del Gobierno Regional de San Martín con el cuestionado notario Enrique Cisneros, que sin lugar a dudas, se viene buscando el favoritismo, a un notario que a través del monopolio, ha visto crecer indiscriminadamente su poder económico.

Mientras tanto migrantes empresarios van haciéndose de la suya con nuestros cerros, con nuestros bosques, con nuestros árboles, dejándonos poco a poco sin oxígeno, sin aire fresco, con las quebradas y ríos casi secos, sin agua (bendito líquido elemental), y sin la posibilidad de seguir viviendo un clima saludable que refresque y alargue tal vez un poco más nuestra agitada vida terráquea.

Mirando el mundo con la mirada de los demás… ¡Puro egoísmo!

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